jueves, 19 de julio de 2012

El neogolpismo como estrategia transnacional-"poligárquica" contra la democracia paraguaya

El neogolpismo como estrategia transnacional-"poligárquica" contra la democracia paraguaya

“...el 'nuevo golpismo' está encabezado más abiertamente por civiles y cuenta con el apoyo tácito (pasivo) o la complicidad explícita (activa) de las Fuerzas Armadas, pretende violar la constitución del Estado con una violencia menos ostensible, intenta preservar una semblanza institucional mínima (por ejemplo, con el Congreso en funcionamiento y/o la Corte Suprema temporalmente intacta), no siempre involucra a una gran potencia (por ejemplo, Estados Unidos) y aspira más a resolver un impasse social o político potencialmente ruinoso que a fundar un orden novedoso” (Tokatlian, Juan Gabriel, 2009, “Neogolpismo”, en el diario Página 12 del 13 de julio de 2009, Buenos Aires).
En Paraguay, la débil pseudodemocracia ha sido nuevamente herida de gravedad, en la que constituye la más escandalosa crisis política desde el fin de la tiranía militar de Alfredo Stroessner hace 23 años (1954-1989).
Los sucesos de junio, que tuvieron su punto más álgido en la destitución de Fernando Lugo como Presidente de la República, constituyen la constatación más directa de que las clases oligárquicas se unen a pesar de las diferencias cuando sus intereses particulares, sus explotaciones, sus negocios o sus prácticas de corrupción pueden verse afectados por lo menos mínimamente. Como sentenciara el sociólogo alemán radicado en México Heinz Dieterich: “Si en determinadas circunstancias las mayorías logran elegir un gobierno verdaderamente popular y democrático, las clases dominantes desconocen sus propias reglas constitucionales y dan un golpe de Estado… la democracia formal es sólo para los amigos de la burguesía”
El “golpe parlamentario” paraguayo es el más reciente fruto de la nueva estrategia política, bautizada “neogolpismo”. Un nuevo fantasma que recorre el mundo, una novedosa manera de deponer gobiernos legítimos, sobre todo a aquéllos que pretenden realizar cambios sociales o afectar a las injustas estructuras económicas, o que simplemente no se llevan bien con los poderes fácticos. Este mecanismo ha sido practicado en diversas regiones del mundo pero en especial en países latinoamericanos, como Venezuela (2002), Bolivia (2008), Ecuador (2010) y el reconocido laboratorio de pruebas exitoso que constituyó Honduras en 2009.
Para el cambio de gobierno no se recurre en primer término a la violencia directa, sino más bien a la violencia estructural, gracias a diversas fuerzas nacionales e internacionales, las cuales movilizan todos los recursos económicos, logísticos y humanos a su disposición , buscando tumbar a los mandatarios democráticos mediante supuestos procesos constitucionales; es decir, sucede no ya con la dirección de militares alzados, sino antes que nada por civiles y desde las mismas instituciones democráticas. Al respecto, el reconocido politólogo Marcos Roitman, al analizar el caso paraguayo escribió que: “Hoy no es necesario que las fuerzas armadas estén en primera línea. Los golpes de Estados pueden remitirse a los parlamentos y desbancar gobiernos legítimos. No por ello dejan de ser golpes de Estado”. Es decir, las armas no marchan adelante, sino otras formas de violencia menos ilegales, la de las estructuras, la violencia simbólica (desde los medios de masas y la manipulación) y la violencia psicológica (confundiendo lo más posible a la sociedad).
Los neogolpistas se valen de actos de diversa índole que en un inicio conmocionan a la opinión pública (criminales, políticos, económicos, sociales, etc.), y así se llega a coyunturas de “crisis” o de “shock Por supuesto, los hacedores aparecerán en el momento justo, como los redentores, con el supuesto fin de rectificar el rumbo de la democracia, resolver severos conflictos internos o acabar con impasses. Entonces, aunque las crisis fueran provocadas o exacerbadas por agentes contratados por los mismos golpistas, los acontecimientos negativos son presentados como “responsabilidad” del gobierno en funciones, el cual “no puede lograr el orden ni la estabilidad en la nación”. En Paraguay, la matanza entre campesinos y policías en Curuguaty unos días antes fue esa excusa destinada a confundir a la opinión pública y a justificar las posteriores graves violaciones del derecho y la democracia.
Entonces, un nuevo gobierno toma posesión y es ungido por vías aparentemente “constitucionales”, “legales” y “democráticas”; pero la legalidad lo es solo a los ojos de quienes interpretan a su capricho y conveniencia las leyes, el alcance de los principios democráticos y los propios derechos humanos. Porque en verdad, ninguna persona con dos dedos de frente puede llegar a justificar racionalmente (y menos legalmente) los métodos ni las muy especiales formas de actuar de los neogolpistas; salvo cuando la información es severamente ocultada y manipulada, realidad que también constituye un elemento clave en este nuevo modus operandi, y que se manifiesta en diversos grados, gracias a los cómplices medios empresariales de masas.
Otra característica importante del neogolpismo es que cuenta con la aprobación de los sectores poderosos de las sociedades, o al menos de una parte importante de estos. Por esto mismo, muchos medios de comunicación tienden a apoyarlos, erigiendo (con diversos títulos y adjetivos calificativos) como los salvadores de la democracia o del país a quienes en realidad son usurpadores antidemocráticos del poder. En el ejemplo paraguayo los golpistas nos han sorprendido con una increíble paradoja al llamarse a sí mismos “los promotores de la soberanía nacional”, los aliados contra las alianzas internacionales anti-paraguayas; esto, por ser justamente ellos los entreguistas de la tierra paraguaya al capital extranjero y a la intervención de fuerzas extrañas.
Este neogolpismo está inaugurando nuevas épocas de opresión solapada en Latinoamérica, no ya con dictaduras militares ni dictablandas, sino con siniestras pero más sutiles manipulaciones de los pueblos y de las instituciones democráticas. Una nueva plutocracia paisana en la que solo tienen derecho a competir por el gobierno las clases poderosas y sus representantes, una verdadera “poligarquía”. Es decir, una oligarquía en la que el poder y el gobierno están abiertos a la disputa, pero solo para los pudientes o plutócratas.
En caso de que partidos o clases afines a los más pobres o tendientes a combatir las injusticias sociales ganen elecciones, tarde o temprano los poligárquicos encontrarán la excusa o crearán la “coyuntura perfecta” para intentar sacarlos de en medio y poner a gente más afín a sus intereses, sin importar de qué partido o grupo de poder procedan originalmente. Muchos paraguayos, dicen que los colorados (del partido político ANR) son los más divididos, pero que se siempre se juntan y olvidan temporalmente sus peleas en los períodos electorales, para así garantizar su permanencia en los puestos gubernamentales (aunque la excepción más importante permitió la caída del partido del gobierno en el 2008). Hoy hemos aprendido que lo mismo sucede cuando las clases más favorecidas dejan a un lado sus más grandes disputas, odios y enemistades si les tocan sus injustos privilegios o hay peligro de que esto suceda. Los empresarios y políticos corruptos se alían sólidamente cada vez que los negocios turbios, la explotación humana y/o los grandes beneficios de sus actos corren peligro; entonces ya no existen los partidos políticos ni las diferencias ideológicas o económicas (pasan a segundo plano), sino solamente los intereses de clase.
Las oligarquías neogolpistas paraguayas 
El artículo 225 de la Constitución Nacional paraguaya faculta al Congreso para enjuiciar políticamente al Presidente del país, ministros de la Corte Suprema y otros altos funcionarios “por mal desempeño de sus funciones, por delitos cometidos en el ejercicio de sus cargos o por delitos comunes”. El proceso debe iniciarse con una acusación de la Cámara de Diputados (con mayoría de dos tercios) y concluir con el “juicio público” en el Senado, que sólo podría proceder a la destitución si contase con dos tercios de votos favorables. Pero no es la democracia paraguaya una del tipo parlamentario, sino que presidencialista, el mismo texto nacional reza entre otras cosas: “El Presidente de la República y el Vicepresidente serán elegidos conjunta y directamente por el pueblo, por mayoría simple de votos...” (Art. 230). Se entiende que el Congreso sólo puede destituir por motivos bien fundados, y en casos excepcionales; sin embargo, esta herramienta ha sido utilizada como la eterna espada de Damocles sobre los presidentes paraguayos.
El juicio político a Lugo, cuarto en la historia paraguaya y primero en acabar con una destitución, fue solo un montaje apresurado para justificar su remoción, con guión ya pre escrito. Este juicio exprés violó un gran número de garantías procesales, empezando por el derecho a la defensa y la falta de bases probatorias (se le dieron solo dos horas para defenderse de cinco acusaciones, las acusaciones no estaban respaldadas por pruebas y el tiempo para prepararla fue inferior a 24 horas); y siguiendo, por el derecho a un juicio justo, la presunción de inocencia y otros. Los artífices del juicio argumentaron que se trataba de un acto político, olvidándose de que ningún juicio por más “político” que fuere puede violar principios garantizados en la propia Constitución (arts. 16 y 17) como derechos humanos, practicados incluso desde la existencia del Código de Hammurabi. Por supuesto, el debate público, imprescindible en cualquier “juicio político” estuvo absolutamente ausente; lo que pensara, opinara, votara o creyera la mayoría del pueblo era lo de menos.
El apresuramiento en “juzgar” habría tenido dos motivos principales: impedir la intervención internacional (que suele ser muy lenta) y evitar una reacción mayor de la ciudadanía; así, en menos de dos días se acusó, se escuchó a medias a los defensores y se destituyó a un Presidente de la República. Lo que menos importaba era la voluntad popular expresada en las urnas o en las calles. De hecho, una encuesta realizada el día antes del juicio demostraba que el 67% de la población estaba en contra del mismo   Más del 80% de los diputados y senadores acordaron contar con el pueblo, una prueba de que los intereses ciudadanos no están representados en muchos parlamentos, sobre todo en este, considerado como el más corrupto de América   y cuyos integrantes son llamados por sus compatriotas “dipuchorros y senarratas” (dipu y sena-ladrones).
Por supuesto los votos dentro del senado -émulo de las peores épocas de Roma- ya estaban cantados incluso antes de formularse la acusación. De paso los diputados acusadores no presentaron ni una sola prueba, aparte de burdas fotocopias de recortes de diarios; en un texto con graves errores, considerado por muchos como un mero panfleto propagandístico repleto de contradicciones y falsas acusaciones. El juez español Baltasar Garzón, distinguido defensor de los derechos humanos, se refirió al juicio como “un esperpento que cuestiona la solidez democrática de la región”, un acto realizado “...de forma sorpresiva, con nocturnidad y alevosía [que] podría haber esperado a que los ciudadanos emitan su opinión”
Los precedentes ya estaban en cierta forma hechos desde que en 1999 se juzgó también con apresuramiento al Presidente Raúl Cubas Grau (solo que le dieron unos días más para defenderse, pero en medio de un levantamiento popular a punto de convertirse en guerra civil), hecho que dio pie a posteriores juicios a jueces de la Corte Suprema; siempre mediando intereses políticos partidistas antes que los constitucionales o populares. Es cierto, muchos callaron ante estos “juicios políticos” por los malos antecedentes de los acusados o por la inestabilidad a la que habían llevado a la República; sin embargo, la lección es que cuando a alguien no se le garantiza un justo juicio, a pesar de toda la culpa que pueda tener, se está dando pie a una severa violación constitucional que a todos afectará eventualmente. ¿Qué nos espera en el futuro?, pues así como se están dando las cosas, en Paraguay los presidentes seguirán a merced de los parlamentos, que se constituyen en cuerpos colegiados cuasi dictatoriales y con el poder de hacer prácticamente lo que se les antoje. Mientras, muchos ciudadanos todavía creerán que actos como estos son válidos solo por contar con la aprobación de ciertas mayorías (en este caso de los senadores y diputados), olvidando que unos de los principios fundamentales de la democracia son el respeto a las minorías y la existencia de juicios justos (incluyendo a la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia, entre otros).
Soberanía violada 
El levantamiento del Congreso Nacional en Paraguay contra Fernando Lugo mediando una grosera violación de los principios democráticos y los derechos humanos, se da en un contexto de entrega de la soberanía nacional al capital extranjero. Es ya de público conocimiento que los intereses de las transnacionales Río Tinto Alcán (con capital mayoritario canadiense), Monsanto y Cargill se hallan vinculados a los perpetradores del neogolpe parlamentario paraguayo, y que como la izquierda estaba posicionando bien a sus precandidatos de cara a las elecciones generales de 2013, las cosas no pintaban bien para estas empresas.
El caso de la transnacional Río Tinto Alcán ha sido estudiado y ya está siendo debatido en Paraguay, se trata de la segunda mayor fundidora de aluminio del mundo y se está acusada de numerosas violaciones de los derechos humanos y laborales en todo el mundo. Dicha empresa desde hace un tiempo deseaba instalarse en el país, para lo cual exigía como condición la venta de electricidad a precios ridículos (subsidiados); recordemos que Paraguay produce varias veces la cantidad de energía que necesita, gracias a las represas hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretä. Casualmente Francisco Rivas, ministro de Industria y Comercio de Lugo, es uno de los promotores de la instalación de esta empresa, y también uno de los pocos confirmados en su cargo por Franco; asimismo Diego Zavala, considerado como uno de los lobistas de la empresa canadiense, es el nuevo Viceministro de Comercio. Río Tinto generará empleos pero a un costo significativo para el Estado paraguayo, de acuerdo con los estudios publicados por Silvio Núñez, serían de 700 a 1.000 millones de dólares solamente los gastos necesarios en obras públicas, más un subsidio equivalente a 165 millones de dólares que llegará a 12.000 millones de dólares en veinte años
Los agronegocios y agrogrotóxicos tampoco son ajenos a los sucesos, con empresas con los ojos puestos en la República como Monsanto, Cargill y Syngenta. En 2005 se aprobó una Ley de Seguridad Fronteriza, la cual fue reglamentada por Lugo en octubre de 2011; la misma prohíbe asentamientos de extranjeros a menos de 50 km de la frontera, una medida que afecta directamente a los llamados brasiguayos, productores sojeros instalados en territorio paraguayo y vinculados también a las transnacionales transgénicas. Meses después se aprobó en la Cámara de Diputados la Ley de Bioseguridad, una paradójica norma que fomenta a los transgénicos, en particular en la soja. Además, un documento llamado “Paraguay: Ocupación corporativa y Tejido de Resistencia de los Pueblos”   vincula los intereses de diversas empresas transnacionales con la explotación del Chaco paraguayo, interesados en “la producción de agrocombustibles y energía a partir de la soja transgénica”. Al respecto, Lugo cometió el “error” de romper el convenio que permitía establecer en la región bases militares estadounidenses.
Con todo esto, al final solo se está siguiendo un procedimiento enseñado en los manuales de la contrainsurgencia, presentando a los responsables de un grave daño a la patria como los apóstoles de la lucha contra el mismo. De esta manera los futuros negocios que corrían riesgo vuelven a su cauce normal de consolidación con el gobierno “soberano” de Franco.
No es de extrañar que las propias fuerzas pro golpistas hayan lanzado diversas páginas en Internet con el nombre de “Paraguay soberano”, ocultando que están apoyando a los que van a perjudicar por décadas al Estado paraguayo, favoreciendo al capital extranjero que dejará solo buenos beneficios a cierto reducido grupo de paraguayos (los mismos de siempre), pero sobre todo a millonarios de otros países. En dichas páginas se reproducen noticias no siempre completas ni imparciales, mientras que sean “antiluguistas”; se presentan opiniones a favor, así sea que provengan del mismísimo Collor de Mello ,  y se incita al odio y a la división entre compatriotas. En el caso de la versión en Facebook -muy probablemente repleta de comentarios y participaciones de personas pagadas por los franquistas- los miembros se la pasan promoviendo la discriminación, criticando sin pudor ni vergüenza de manera xenófoba y racista a los argentinos, líderes de otros países, musulmanes, socialistas (zurdos los llaman), chavistas y todo aquél que se pronuncie contra el golpe parlamentario o presente ciertas tendencias de izquierda. Su intención es presentar al nuevo gobierno como víctima de una conjura internacional y como defensor de la patria; aunque, al final caen en el más severo “ombliguismo” ciego.
Antecedentes, una democracia nunca real 
Los acontecimientos recientes solo pueden comprenderse bien a la luz de los sucesos anteriores, de la historia de la política en Paraguay. Una historia repleta de traiciones, fraudes, golpes, abusos de poder y usurpaciones; con más golpes de Estado que elecciones libres. Y aunque hace 12 años parecía que tenía lugar el último intento de golpe, los mismos han resurgido con la modalidad neogolpista, y ya sin recurrir a las fuerzas armadas o policías.
Paraguay es una república donde cinco de los seis presidentes postdictadura o de la era de “transición a la democracia” han debido enfrentar golpes de Estado y/o juicios políticos. Alfredo Stroessner había sido derrocado por un golpe militar el 2 de febrero de 1989 (por la misma vía había subido casi 35 años atrás en una maniobra contra un presidente de su mismo partido), su propio correligionario y consuegro, el general Andrés Rodríguez movilizó a parte del ejército y luego asumió como Presidente hasta el fin del mandato en agosto de 1993. Durante su gobierno se redactó (con amplia mayoría de su Partido Colorado o ANR) la actual Constitución Nacional, aprobada casi al final de su mandato, en junio de 1992. En su momento, esta constituyó una de las más avanzadas de la región; sin embargo, aunque es mejor que textos anteriores, tiene un buen número de deficiencias, contradicciones y tendencias no muy populares.
El siguiente Presidente fue Juan Carlos Wasmosy, quien enfrentó una sedición militar del general Lino Oviedo en 1996; a Wasmosy siguió el “oviedista” Raúl Cubas Grau, quien renunció antes de ser destituido por un juicio político en el congreso (1999), durante los sucesos del marzo paraguayo .  El Presidente del Congreso, Luis González Macchi, asumió en ese momento para completar el período hasta 2008  y encabezó un gobierno desorganizado e ineficiente, que estuvo vinculado a numerosos casos de corrupción y que tuvo que enfrentar un intento de golpe de Estado militar en el año 2000, posiblemente dirigido por Lino Oviedo. Asimismo, el considerado como uno de los más inoperantes presidentes del país, enfrentó un juicio político (el tercero en la historia nacional) en los últimos meses de su mandato, que no lo destituyó solo porque se alcanzó la mayoría, pero no la necesaria de dos tercios.
El colorado Nicanor Duarte Frutos asume luego como Presidente, desde agosto de 2003, y se convertiría cinco años después en el último de la ANR tras 62 años del partido encabezando gobiernos de la República; a través de pseudodemócratas, dictadores, dirigentes populistas y neoliberales. En 2007, se llevaron a cabo las elecciones internas de su partido, y en la misma resultó triunfadora su protegida y dirigida Blanca Ovelar por un margen de solo 0,45%, en una jornada donde el fraude, la compra de votos y las irregularidades fueron la constante; por supuesto que no hubo recuento y que el tribunal partidario fue, no sin motivos, acusado de espurio. Ese mismo año el Partido Liberal eligió a quien acompañaría al candidato independiente Fernando Lugo como vicepresidente, Federico Franco, quien sería el supuesto ganador ante Mateo Balmelli, por la escasa diferencia de 646 votos (entre más de 300.000). Así, fueron las internas de los dos grandes partidos paraguayos previas a las elecciones generales de 2008, unos “fingidos semiempates” frutos de evidentes fraudes y manipulaciones.
La dupla Lugo-Franco ganó las últimas elecciones (2008) a la candidata colorada, para que por primera vez en la historia del país un presidente entregara el poder a otro de un partido diferente sin mediar revoluciones o golpes. No obstante, Franco y muchos sectores liberales nunca se contentaron con la parte del gobierno que les tocó e intentaron diversas maniobras para sacar a Lugo del medio, hasta que lo consiguieron; con el apoyo del Partido Colorado, también deseoso de perturbar la alianza triunfadora que lo sacó del poder, la de las izquierdas, movimientos sociales y el Partido Liberal.
Faltando poco para las elecciones de 2013 se desató la crisis en el Partido Liberal, tras la consulta popular realizada por los candidatos a la presidencia, con el fin de evitar una interna partidaria y llegar “más unidos”. Nuevamente el ganador lo hizo por estrecho margen y en medio de numerosas denuncias de fraude. Blas Llano , Presidente del partido y uno de los pilares de Lugo, habría logrado el primer lugar frente a Efraín Alegre (un antiguo aliado y exministro de Lugo); el vicepresidente Federico Franco, quien terminó en tercer lugar; y otros dos candidatos que quedaron muy lejos.
La crisis empezó un poco después, el luctuoso 21 de junio, cuando la policía, bajo las órdenes de fiscales del Poder Judicial, se acercaron a negociar con campesinos que, en protesta por la falta de tierras para cultivar, se hallaban invadiendo un terreno en Morombí, cerca de la ciudad de Curuguaty a unos 240 kilómetros de la capital. La respuesta directa fueron disparos de armas de fuego; y aunque aún no se sabe quiénes empezaron los mismos, hay grandes sospechas de que habrían sido infiltrados y/o francotiradores ajenos a los hechos. Murieron 11 policías y 6 campesinos, y las fuertes críticas en el país llevaron a la renuncia del jefe de la policía y del Ministro del Interior Carlos Filizzola, exalcalde de Asunción (2001-2006) y miembro del senado por un partido socialista (PPS). Las versiones de “montaje” con el fin de desestabilizar al gobierno de Lugo surgieron desde el comienzo; aún así, el Presidente cometió el error de nombrar a un colorado como nuevo ministro, el ex Fiscal General del Estado Rubén Candia Amarilla, allegado al exministro de Emergencia Nacional Camilo Soares, y acusado de ayudarlo durante el proceso que se le sigue por denuncias de corrupción (por perjuicio patrimonial de 1.224 millones de guaraníes debido a compras sobrefacturadas en su Secretaría) , pero también acusado de promover al menos mil imputaciones a luchadores sociales y de violaciones de los derechos humanos  Casualmente las tierras estaban en poder de Blas N. Riquelme, exsenador y expresidente del Partido Colorado, el núcleo que inició el “juicio político”; poco después, se descubriría que dichas tierras en realidad pertenecían al Estado paraguayo y debían destinarse a la reforma agraria.
Era una cuestión de tiempo que el Presidente Lugo pagara muy caros sus errores, debidos tal vez a su inexperiencia política y a la mala elección de varios de sus colaboradores. Su último gran aliado en el Partido Liberal, Blas Llano, terminó por realizar una alianza velada con los colorados y varios de los principales dirigentes de su partido para urdir la trama del derrocamiento aprovechando el shock producido por la balacera en Curuguaty.
Los liberales lograron volver al poder en un momento clave para controlar los recursos del Estado, nueve meses y medio antes de las elecciones presidenciales y legislativas. No está de más decir que el Partido Liberal nunca llegó a la primera magistratura del país a través de elecciones en más de 120 años de existencia y que es el eterno segundón en la era democrática reciente; incluso en 2008, cuando ganó Lugo, los candidatos a senadores liberales obtuvieron menos votos que los colorados.
El actual “Presidente” fruto de un golpe parlamentario es el mismo Federico Franco cuyo hermano Yoyito Franco logró el apoyo del golpista Lino Oviedo para convertirse en vicepresidente paraguayo en el año 2000; el mismo Federico que en su asunción tuvo entre sus invitados de honor y en primera fila al golpista y tenebroso general Oviedo , y nombró a una de las fieles de éste como ministra de Defensa; un hombre que quedó hace unos meses en tercer lugar en la consulta de su partido; que ha tomado parte en algunos de los 24 intentos de juicio político realizados en menos de cuatro años contra Lugo y que se convirtió en el primer Presidente liberal luego de 73 años, por supuesto, no gracias a las urnas ni al clamor popular.
Es un Presidente ilegítimo que goza del apoyo de las mayorías del Parlamento y de la prensa, pero no del pueblo. Porque la gente está despierta, no se cree ni confía en los medios de la plutocracia asuncena, que sentados en sus gabinetes de lujo quieren imponer la verdad a través de la radio, televisión y prensa; ocupados en buscar mil y una vueltas a la realidad para justificar sus fechorías pasadas y futuras. Pero entre estos están los mismos medios que apoyaron a los oviedistas de 1999, aquéllos que condenaron el acercamiento de Paraguay a Venezuela, Bolivia, Ecuador y otros gobiernos progresistas; y, sobre todo, aquellos que fantasean con un nuevo conflicto bélico del Chaco, los "señores de la guerra" dispuestos a sembrar la semilla de la discordia a toda costa con el hermano país de Bolivia. Estos son medios que no se distinguen precisamente por defender los intereses de los campesinos o más pobres, en un país donde el 2% de los propietarios tiene el 85% de la tierra.
La estrategia pacifista 
Frauderico Franco, como se le conoce en las calles, es el fruto de un proceso injusto, vergonzoso y que será condenado por la historia con toda su severidad; un juicio a lo “soviético” que se hizo al Presidente legítimamente elegido en Paraguay y cuya remoción nunca fue apoyada por la mayoría de la ciudadanía. Por esto muchos paraguayos, movimientos sociales y políticos, han empezado a invocar (no sin razón) un artículo constitucional que hasta el momento se hallaba sólo para la anécdota en el texto, el 138° "De la validez del orden jurídico” que establece: “Se autoriza a los ciudadanos a resistir a dichos usurpadores, por todos los medios a su alcance. En la hipótesis de que esa persona o grupo de personas, invocando cualquier principio o representación contraria a esta Constitución, detenten el poder público, sus actos se declaren nulos y sin ningún valor, no vinculantes y, por lo mismo, el pueblo en ejercicio de su derecho de resistencia a la opresión, queda dispensado de su cumplimiento. Los Estados extranjeros que, por cualquier circunstancia, se relacionen con tales usurpadores no podrán invocar ningún pacto, tratado ni acuerdo suscrito o autorizado por el gobierno usurpador, para exigirlo posteriormente como obligación o compromiso de la República del Paraguay” . Este artículo da pie incluso a la rebelión armada incluso a pesar del pacifismo expresado en otras secciones de la ley fundamental paraguaya. La doctrina del derecho a la rebelión se remonta a muchos siglos atrás y ha formado parte de numerosos textos legales, inspirados inicialmente por Santo Tomás de Aquino. Esta, fue desarrollada posteriormente por otros pensadores y se ejemplifica en la rebelión contra los malos gobiernos, en la destitución de los tiranos, en el tiranicidio y en la guerra justa, entre otros.
Afortunadamente Lugo optó por el método no más eficaz a corto plazo, pero tal vez el más conveniente y justo: la lucha pacífica; además, llamando a una resistencia sin violencia está reivindicándose como un buen líder para momentos difíciles. Fácil y tal vez mucho más eficaz hubiera sido convocar a la rebelión o haber intentado cercar el local del congreso (cuya falta le criticó Atilio Borón). Sin embargo, suponemos que en este caso pensó si vale la pena la vida de compatriotas a cambio de un año más en el gobierno. Lo que sí se le puede criticar es haber reconocido un juicio que no es tal (como él mismo expresó) y no haberse negado a abandonar el palacio de gobierno.
La resistencia civil es un camino largo que además requiere de mucha disciplina, no se aprende a transitarlo en un día y no se logran grandes resultados (generalmente) en poco tiempo. Sin embargo, las vías pacíficas dan una legitimidad insospechada y casi inalcanzable a quienes las practican, porque los que luchan por un futuro mejor o por una patria más grande no pueden ni deben hacerlo a través de la violencia; pues la violencia se autorreproduce en espirales ascendentes, así, cualquier provocación se convierte en golpe, el golpe en más golpes y estos en balas y/o muerte.
Cualquiera no puede organizar o formar parte de un movimiento de resistencia civil o de lucha no violenta, y mucho menos hacerlo a la perfección, pero es un intento que vale la pena y que promete mucho si se está a favor de la justicia. No decimos que Lugo esté encabezando un movimiento esencialmente no violento, pero esa ha sido una característica constante, lo cual es una muy buena noticia. La cuestión es que ellos se den cuenta de lo que pueden lograr siguiendo así y que mantengan su legitimidad recurriendo siempre a métodos pacíficos, los cuales desarticulen la violencia de los usurpadores.
Los ejemplos de no violencia del movimiento “Paraguay resiste” (formado por Lugo), son las manifestaciones y marchas en cientos de lugares de la capital y del interior país (en la historia reciente raras veces se dieron protestas en el interior que no fueran organizadas por campesinos); el llamado al boicot contra algunos empresarios golpistas; las pintadas contra el golpe en muros, billetes, calles, etc. y la toma simbólica de la calle frente a la TV pública: un medio de comunicación con apenas unos meses en el aire y cuya esencia “autónoma” está siendo violada por la intromisión de Federico Franco y su gente. La estación es prácticamente el único medio masivo no electrónico que presenta la otra realidad, lo que está sucediendo que los franquistas no quieren que se sepa. Por supuesto se teme que la represión y la censura crezcan exponencialmente hasta intentar callar la voz alternativa de este canal y de las radios comunitarias paraguayas.
Combatirlos con resistencia civil pacífica está doliendo mucho a los golpistas poligárquicos, porque saben que por ahora seguirán en el poder pero cada vez tienen más rechazo de la gente y sus tradicionales partidos están perdiendo no solo respaldo sino también fuerza, votos y poder de convocatoria; por ejemplo, ninguna manifestación significativa con más de unas pocas personas fue hasta el momento realizada a favor de Franco, a pesar del llamado de los liberales. Ya hace rato han quedado sin legitimidad y sin valor, y hoy también han demostrado que la legalidad no les interesa más que como un falso ropaje que les revestirá de acuerdo con sus propias torcidas interpretaciones de la ley.
Los paraguayos progresistas, los de izquierda, los socialistas o como quiera que se llamen están cambiando, porque están empezando a pensar a largo plazo, no sólo ya en el aquí y ahora; por eso estuvieron a la altura de las circunstancias y respondieron bien a la provocación a enfrentamientos, donde los únicos que iban a perder eran los civiles y los que serían tomados como carne de cañón. Un enfrentamiento, sea del tipo de fuere, iba a terminar en sangre, muerte y lágrimas. La policía y fuerzas armadas son instituciones todavía muy teñidas de rojo (el color de la ANR), donde el odio al comunismo (y a todo lo que se asemeje a la izquierda) no se ha retirado del todo, donde la jerarquía aún es un arma de los jefes para practicar actos de corrupción o para abusar de los subalternos y donde muchos ven los derechos humanos como una piedra en la labor diaria, como una excusa para proteger a los criminales.
La sociedad paraguaya es una que ha venido desmilitarizándose en los últimos veinte años, luchando contra la soberbia y prepotencia de policías, militares y otros partidarios de dictaduras pasadas; enfrentando intentos de golpes de Estado, robo de elecciones y todo tipo de abusos de los poderes fácticos. No vale la pena retroceder a tiempos de violencia, de guerrilla, de guerra civil y muerte entre compatriotas; afortunadamente los luguistas han comprendido perfectamente esto, que podría representar también la manera de pensar de la mayoría de los paraguayos.
Pero la resistencia civil requiere fuerza, disciplina y organización que difícilmente puede lograr el movimiento, además su estrategia se cierne más hacia las elecciones dentro de unos meses, elecciones que dicho sea de paso van a tener en cada mesa de votación a un presidente y dos vocales: un colorado, un liberal y uno del Partido Unace (oviedistas), tres de los partidos que condenaron a Lugo. El panorama no es muy bueno para dicha resistencia ni para el Frente Guasú (el nuevo partido luguista que reúne a decenas de micropartidos de izquierda y organizaciones sociales); pero  el respaldo popular está creciendo, hasta el punto de que muchos errores se le han perdonado a Lugo a la luz de la reciente injusticia y cambio de fuerzas.
Paraguay no debe convertirse en un segundo Honduras, es decir, en una victoria de las fuerzas invasoras y comerciales, con un neogolpismo de la mano de los asesinos de la soberanía y de la justicia. Lugo, si bien realizó algunos cambios interesantes también tendió en diversas ocasiones la mano a la derecha y a las oligarquías, y no fue suficientemente fuerte para combatir la corrupción, promover necesarias reformas sociales o luchar contra la desigualdad económica tan aguda. Encarrilado en su política de “mbytépe poncho jurúpe” (en el centro, como boca del poncho), encabezó un gobierno con ciertos tonos progresistas, pero alejado de las organizaciones sociales, de los históricos movimientos campesinos y de la ideología que “decían” sostener. Que él no contara con parlamentarios, que no haya intentado hacer la necesaria reforma agraria y que tampoco tuviera bases sociales firmes (por su propias decisiones, en este caso) nos ha costado muy caro, pero al menos se ve una luz de esperanza al final del túnel con el resurgimiento de la juventud paraguaya que movilizada y pacífica está dispuesta a romper el cerco de la poligarquía, la cual ataca con sus medios, con sus golpistas, con su violencia y con su autoexclusión del mundo civilizado democrático
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Organizaciones se manifiestan en defensa de la soberanía energética y financiera del pueblo paraguayo



Organizaciones se manifiestan en defensa de la soberanía energética y financiera del pueblo paraguayo

Adital

Tras repudiar al golpe de estado institucional que sacó del poder el presidente Fernando Lugo, organizaciones argentinas, brasileñas y paraguayas lanzaron un comunicado señalando los puntos que puedan herir grandes conquistas logradas a lo largo del mandato de Lugo, con respeto a la soberania energética y financiera que involucran a las cuestiones binacionales como Itaipú y Yacyretá.
Ante todo el contexto, las organizaciones rechazan cualquier medida del gobierno ilegítimo del sr. Federico Franco que implique un retroceso en las conquistas obtenidas en materia de soberanía energética y financiera a partir del 15 de agosto del 2008.
"Hacemos memoria de la lucha compartida entre organizaciones y movimientos sociales paraguayos, brasileños y argentinos en defensa de la soberanía energética y financiera del Paraguay. Esto implicó, entre otros logros: la triplicación por parte de Brasil de la compensación financiera recibida por Paraguay por la energía cedida de la represa de Itaipú, y la realización de una investigación-auditoría por parte de la Contraloría General de la República de la deuda financiera espuria e ilegítima reclamada al pueblo paraguayo, que dio como resultado dos informes donde se constatan las ilicitudes e ilegalidades que se venían denunciando”, afirma el comunicado.
Según las organizaciones, el pueblo paraguayo – a través de sus movimientos – debe ser controlador de la utilización de los recursos financieros obtenidos a partir de la triplicación de la compensación de Itaipú para que no se desvíen de la función y objetivo que deben tener en su beneficio, especialmente de los sectores más relegados y empobrecidos.
Recuerdan que, hace tiempo, hay "en algún cajón perdido” del Congreso, el mismo que en tiempo récord destituyó a un presidente constitucional, un proyecto de iniciativa popular presentada por la Coordinadora Nacional por la Integración y Soberanía Energética (Conise) para un reparto justo y equitativo de esos recursos.
Multinacional Río Tinto Alcan
El comunicado denuncia que estaría en curso las negociaciones para la implementación de la planta siderúrgica de la multinacional Río Tinto Alcan, para la explotación de alumínio. Dicho proyecto ha había sido negado por el entonces presidente Fernando Lugo, por representar serio daños a la economía paraguaya. Según informaciones extra oficiales, la instalación podría generar el desembolso de casi 14.000 millones de dólares en 20 años – que equivale a casi 7 veces la deuda externa reclamada.
Afirma, además, que esos recursos deberían ser cubiertos por la Administración Nacional de Electricidad, ya sea aumentando la tarifa eléctrica, impuestos o endeudándose para generar los recursos financieros necesarios para solventar el subsidio. Sea como fuere, será el pueblo paraguayo quien financie con sus recursos a esa empresa multinacional, que viene lisa y llanamente a violar la soberanía energética paraguaya y a saquear un recurso estratégico como la energía en el actual contexto de crisis global.
"Rechazamos cualquier acuerdo con la multinacional Río Tinto Alcan que implique un saqueo de la energía generada, nuevas deudas financieras ilegítimas y el aumento de las deudas sociales, ecológicas y climáticas, fruto de los impactos ambientales que traerá la implementación de una industria electro-intensiva de tal magnitud en territorio paraguayo”, declaran las organizaciones.
El comunicado fue enviado por la Rede Jubileo Sur. Las adhesiones pueden ser hechas al correo: jubileosur@gmail.com
Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=68907

martes, 17 de julio de 2012

Encuesta reconoce popularidad mayoritaria de Lugo

Paraguay
Encuesta reconoce popularidad mayoritaria de Lugo

Contrainjerencia

Una encuesta de opinión pública encargada por medios de difusión favorables al gobierno reconoció ayer la popularidad mayoritaria del destituido presidente Fernando Lugo.

La investigación, realizada por la empresa Ati Snead Consultores por encargo de los Ultima Hora, Telefuturo y Radio Monumental, con opinión editorial alineada junto al presente Ejecutivo, se realizó del 3 al 10 de este mes.

Sus resultados, publicados en el periódico, señalan que el 58 por ciento de las personas consultadas califica de muy buena o buena la imagen del mandatario constitucional desalojado del poder tras un juicio político realizado por el Congreso.

Un total de 12 por ciento menos, lo cual representa una cantidad apreciable de encuestados, es la aprobación lograda, según la muestra, por el actual presidente Federico Franco, apoyado por todos los partidos involucrados en la operación política señalada como interruptora del proceso democrático.

No se trata del único dato que, a pesar de estar fuera del poder y ser blanco de una amplia campaña de propaganda negativa, favorece a Lugo en la investigación publicada hoy.

Así, mientras 48 por ciento de los ciudadanos interrogados sobre el tema dijo que la imagen de Franco es mala o muy mala, dicha cifra se reduce en siete por ciento en el caso de Lugo.

Otro dato interesante es que un 55 por ciento de los participantes en la encuesta tiene poca o ninguna confianza en el gobierno de Franco, cifra considerada como bastante alta.

Como dato curioso, la información publicada insiste en que el 56 por ciento aprobó la celebración del juicio político contra Lugo, lo cual no parece concordar con el nivel de 58 por ciento de aprobación personal que le adjudica la propia encuesta.

De acuerdo a la información, para lograr las conclusiones hasta ahora publicadas, la empresa tomó un universo de mil 800 personas, mayores de 18 años, inscriptas en el padrón electoral y residentes no sólo en la capital del país sino en otros ocho departamentos de Paraguay.

Fuente: http://www.contrainjerencia.com/?p=49110

sábado, 14 de julio de 2012

Eduardo Galeano: “Lo que pasó en Paraguay fue un golpe de Estado mal maquillado”

Eduardo Galeano: “Lo que pasó en Paraguay fue un golpe de Estado mal maquillado”


En una extensa entrevista brindada a La Garganta Poderosa, la revista de cultura villera escrita, fotografiada, dirigida y financiada por vecinos de distintos barrios marginados de la Argentina, el reconocido y comprometido escritor Eduardo Galeano se refirió a la reciente destitución de Fernando Lugo como presidente de Paraguay: “Claramente, fue un golpe de Estado, que además estuvo mal maquillado. Se cayó la mascarita a los pocos minutos, y son vanas las pretensiones de disfrazar eso cuando dicen “bueno, se trata de un acto legal”. Hasta la propia sentencia que declara culpable a Fernando Lugo, termina aclarando que no hay pruebas, pero que no son necesarias porque se tratan de acontecimientos de público conocimiento, o sea que ellos mismos confiesan que esto es un perfecto mamarracho, y es un mamarracho al servicio de los intereses opuestos a la independencia del Paraguay”.
El autor del libro Las venas abiertas de América Latina explicó por qué se sucedió el golpe contra Lugo: “Hubo un gobierno que quiso recuperar esa tradición de dignidad, que no estaba muerta. Entonces Lugo intentó, muy tímidamente, iniciar algunos cambios destinados a que el Paraguay volviera a ser el país más independiente de todos, el más justo, y eso fue un pecado imperdonable, desde el punto de vista de los dueños del poder. Siempre ocurre algo similar cada vez que hay tentativas de cambiar las cosas, porque eso se vive como una amenaza desde el enfoque de los dueños del orden establecido, que no quieren que nada cambie. Ellos lo viven como un peligro, una amenaza, aunque no sea en realidad un peligro grave, porque ni en Honduras ni en Paraguay había presidentes embarcados en revoluciones muy profundas, ni nada que se les parezca. Apenas anunciaron que empezaban a hacer, o que tenían la intención de hacer, alguna reforma. Si eso bastó para voltearlos, lo que quiere decir es que hay un veto, que yo supongo que viene de más arriba, que está más allá de los gobiernos que nos gobiernan, o que hay quienes gobiernan a esos gobiernos, gobernados desde afuera y desde arriba”.
En la íntima charla llevada a cabo en Uruguay, Galeano, quien en la producción fotográfica posa con una remera de la selección de fútbol paraguaya, que al dorso refleja el lema “LUGO 10″, opinó sobre el rol que tuvieron los medios de comunicación en el golpe de Estado: “Siempre se crea un ambiente favorable a los golpes, que nunca vienen solos. Vienen acompañados, en todos los casos. No hay golpes aislados. Se van incubando de a poco y con el apoyo de los medios dominantes de comunicación, que tienen que convencer a la población de que hay una amenaza, de que hay riesgos de inseguridad grave, porque el fantasma de la inseguridad es el mejor abono para los golpes de Estado. En un mundo muy dominado por el miedo, el miedo manda, entonces se multiplica el miedo, y después aparecen los salvadores de la patria que vienen a sacarle jugo al poder”.
La Garganta es una cooperativa de trabajo de La Poderosa (www.lapoderosa.org.ar), una fuerza social de militantes anónimos y voluntarios, complementaria a las propuestas partidarias populares, que se construye desde las villas, buscando transformar la realidad a través de la organización y la unión vecinal con asambleas barriales, trabajo colectivo, actividades de educación popular y generación de cooperativas de trabajo, para actuar sobre las problemáticas de los barrios y caminar hacia una sociedad justa e igualitaria.
El encuentro con Eduardo Galeano se publica en el decimoctavo número de La Garganta Poderosa que ya está en las calles argentinas, y que llega a todos los kioscos del país. Además, podés escuchar el grito de La Garganta en twitter @gargantapodero y también en Facebook: “La Garganta Poderosa“.
La edición de julio también tiene en sus páginas, entre otras notas, una entrevista con el escritor y locutor Alejandro Dolina quien se explayó acerca de la actualidad de los medios de comunicación: “Hoy no existen restricciones a la libertad de prensa, sino a la libertad de empresa. Decir que es una limitación a la libertad de expresión es confundir el juego”; además, un íntimo reportaje con la actriz Dolores Fonzi sobre el aborto y la identidad de género: “No importa con qué genitales nacés”. Por si fuera poco, una superproducción con la presencia de varios actores exclamando que no se cierre otro cine nacional: Norman Briski, Laura Azcurra, Gastón Pauls, Carolina Papaleo, Esteban Prol y Arturo Bonín gritan: “Salvemos al Gaumont”.
Fuente original: http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/07/13/eduardo-galeano-lo-que-paso-en-paraguay-fue-un-golpe-de-estado-mal-maquillado/

Fascistas de UnoAmérica, vinculados al terrorismo, celebran el golpe de Paraguay

Fascistas de UnoAmérica, vinculados al terrorismo, celebran el golpe de Paraguay


UnoAmérica, la organización fascista de Alejandro Peña Esclusa, inculpado por terrorismo en Venezuela, aplaude a los autores del golpe de Paraguay, que “considera de importancia histórica”, según su sitio web.
El grupo de nostálgicos del Plan Condor -que apoya al candidato opositor Henrique Capriles Radonski en Venezuela- sostiene que “el proceso de destitución del ex presidente Lugo fue llevado a cabo de manera impecable, puesto que siguió las pautas que establece la Constitución del Paraguay”.
“Los gobiernos vinculados al Socialismo del Siglo XXI alegaron, hipócritamente, que se produjo un "golpe de Estado", continúan los autores del texto, solidarios de los herederos de la dictadura de Stroessner
“Los gobiernos pertenecientes a Unasur no deben seguir cayendo en las manipulaciones de Chávez y sus aliados”, declara la organización fascista. “Si pretenden defender la democracia en el Paraguay, más vale que viajen primero a Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde se violan las libertades y los derechos humanos de manera sistemática y permanente”.
“UnoAmérica expresa su reconocimiento al nuevo gobierno del presidente Federico Franco, y manifiesta sus más sinceros deseos para que su gestión sea exitosa y muy benéfica para el hermano pueblo del Paraguay”, concluye la declaración.
“TRADICIÓN, FAMILIA Y PROPIEDAD”: PEÑA ESCLUSA RECLUTÓ A CAPRILES RADONSKI
El candidato derechista a la presidencia de Venezuela, Capriles Radonski, hace años fue reclutado por Pérez Esclusa para sumarse a la agrupación ultra reaccionaria denominada “Tradición, Familia y Propiedad”, famosa por un plan que buscaba atentar en contra del Papa Juan Pablo II durante su visita a Venezuela.
En los últimos años, UnoAmérica (Unión de Organizaciones Democráticas de América), ha realizado campañas de propaganda sucesivamente contra Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, Paraguay y Nicaragua.
UnoAmerica es diriga desde sus inicios por el venezolano ultraderechista Peña Esclusa, denunciado por Francisco Chávez Abarca, terrorista de origen salvadoreño -y lugarteniente de Luis Posada Carriles- capturado el 1 de julio de 2010 en el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía, cuando intentaba ingresar a Venezuela para desencadenar acciones terroristas.
El capo de UnoAmérica fue luego arrestado en su domicilio con explosivos C-4 de fabricación norteamericana. por encabezar la conspiración terrorista.
En Washington, con el apoyo logístico de la inteligencia yanqui, la organización de corte fascista fue hasta presentar ante la discreditada Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA una “denuncia” contra el Gobierno de Bolivia y el presidente Evo Morales por “delitos de lesa humanidad”.
Sin embargo, se comprobó que el jefe de los mercenarios involucrados en el intento de magnicidio contra Evo Morales, el húngaro-boliviano, Eduardo Rózsa Flores, muerto en un enfrentamiento con la policía boliviana, estuvo en contacto permanente con el ex mayor “carapintada” argentino Jorge Mones Ruiz, directivo de UnoAmérica.
En Honduras, la prensa oficialista reportó poco después del golpe de estado contra Manuel Zelaya las declaraciones más incendiarias, hechas desde Bogotá, por el grupo que cuenta en su pasado una asociación asesina con el Plan Cóndor, la operación que reunió a las dictaduras militares en los años 70.
En noviembre del año 2009, la dictadura de Roberto Micheletti, condecoró a Peña Esclusa, en su condición de presidente de UnoAmérica con la Orden “José Cecilio del Valle”, en el grado de “Comendador”. En julio, la Cámara de Diputados del Congreso de Paraguay, revelando su inclinación derechista, aprobaba una resolución en apoyo a Peña Esclusa.
Peña Esclusa, según el afamado periodista e investigador italiano Gennaro Carotenuto es “un oscuro personaje de la derecha neofascista latinoamericana", vinculado a los escuadrones de la muerte salvadoreños y la organización de militares del Plan Cóndor Argentino.
La investigadora argentina Stella Caloni, ha descrito UnoAmérica como parte de “la telaraña de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y Fundaciones de nombres muy “democráticos” que controla la CIA y otras agencias de Estados Unidos”.
Además de la NED, subsidiaria de la USAID, la organización fascista está asociada a la Fundación para el Análisis Económico Social (FAES) que dirige el ex presidente falangista de España José María Aznar.
“Los personajes ligados a este proyecto son integrantes de las derechas totalitarias que compartieron las dictaduras en el continente y ahora se convirtieron en promotores de los nuevos golpismos en nuestros países. Con este perfil podemos imaginarnos cuáles son sus conceptos de “democracia y libertad,” señala Stella Caloni.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 12 de julio de 2012

Sociedad civil denuncia liberación ilegal de algodón transgénico de Monsanto

Paraguay
Sociedad civil denuncia liberación ilegal de algodón transgénico de Monsanto

Servindi

Los miembros de la Red de Organizaciones Ambientalistas No Gubernamentales del Paraguay (ROAM) denunció la liberación ilegal del algodón transgénico de la empresa Monsanto Paraguay S.A. y considera ilegal la resolución emitida por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) por extralimitarse en sus funciones. “Apenas asumido este gobierno tras el golpe parlamentario, y desconociendo la legislación ambiental vigente, el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) emitió la Resolución 22, del 6 de julio, que inscribe en el Registro Nacional de Cultivares Comerciales el Algodón Bollgard- BT (Evento MON531) de la transnacional Monsanto” indican en un pronunciamiento.
La ROAM exige a las autoridades de aplicación que se hagan públicos, en caso de que existiesen, los dictámenes de inocuidad alimentaria y de licencia ambiental que deben ser otorgados por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS) y la Secretaría del Ambiente (SEAM).
La resolución del MAG desconoce la autoridad de la SEAM y del MSPyBS, miembros de la Comisión de Bioseguridad Agropecuaria y Forestal (COMBIO), y la necesidad de los dictámenes que deben ser emitidos por estas instituciones.Esto evidencia la falta de coordinación entre los diferentes Ministerios y Secretarías dependientes del mismo gobierno.
Monsanto promociona el algodón BT como el cultivo transgénico más exitoso, en países no industrializados. Sin embargo, existen evidencias de que, a pesar de las promesas hechas por las empresas biotecnológicas, la realidad es muy distinta “y no se tienen aún certezas de los posibles riesgos para la salud humana, la seguridad alimentaría y los daños a la biodiversidad, indica ROAM.
El rendimiento del algodón BT no es óptimo y “promueve un modelo agrícola que somete económicamente a los agricultores al hacerlos dependientes de a un paquete tecnológico compuesto por semillas patentadas y alto uso de insumos agrícolas, inclusive agroquímicos tóxicos”.
La ROAM exige el respeto a la Autoridad Ambiental (SEAM) y a la de Salud (MSPyBS); y solicita se deje sin efecto la Resolución N° 2.072, firmada por el Ministro de Agricultura y Ganadería (MAG), por los vacíos legales que presenta.
También solicita que se prosigan con las investigaciones sobre el algodón BT, incorporando nuevas variables en el protocolo, para evaluar sus posibles impactos para la salud y el ambiente, debido a que solamente se tuvo en cuenta la evaluación de su eficacia y de su valor agronómico.

Normas trasgredidas

a) La Ley 294/93 de la Evaluación de Impacto Ambiental, en su articulo 7º., apartado “S” que indica:
“cualquier obra o actividad que por sus dimensiones o intensidad sea susceptible de causar impactos ambientales. Y en el artículo 12º.- La Declaración de Impacto Ambiental será requisito ineludible en las siguientes tramitaciones relacionadas con el proyecto, apartado “B”: Para obtención de autorizaciones de otros organismos públicos.”
b) La Ley N° 253/93:
“Que Aprueba El Convenio Sobre Diversidad Biológica, Adoptado Durante La Conferencia De Las Naciones Unidas Sobre El Medio Ambiente Y Desarrollo – La Cumbre Para La Tierra -, en su Artículo 8º de la Conservación in situ; Inciso G e Inciso J.
c) El Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre la Diversidad Biológica, ratificado por el Paraguay, en su artículo 2, apartado 2 que señala:
“Las Partes velarán por que el desarrollo, la manipulación, el transporte, la utilización, la transferencia y la liberación de cualesquiera organismos vivos modificados se realicen de forma que se eviten o se reduzcan los riesgos para la diversidad biológica, teniendo también en cuenta los riesgos para la salud humana. Además, el Artículo 23 sobre la Concienciación y Participación del Público”.
d) El Decreto N° 14.281/96, por el cual se reglamenta la Ley N° 294/93 de Evaluación de Impacto Ambiental, que establece que la Secretaría del Ambiente (SEAM), es la autoridad de aplicación encargada de decidir que “requiere Evaluación de Impacto Ambiental (EIA)”.
Fuente: http://servindi.org/actualidad/68105

martes, 10 de julio de 2012

Los fundamentos geopolíticos del golpe “congresista” en Paraguay




Los fundamentos geopolíticos del golpe “congresista” en Paraguay

Espacios Europeos

Habíamos sostenido desde un principio que la emergencia del Presidente Fernando Lugo a la Primera Magistratura del Paraguay, respondía a la oleada latinoamericana de rescate de dignidad de la Patria Grande, que se inicia, debido a la caída definitiva del Consenso de Washington en América Latina.
Paraguay, con Lugo, embrionariamente pasaba a gestarse como un Estado social con un crecimiento económico traducido en desarrollo social del 8% en el 2009 al 14% del 2012. Nacía la Salud Pública, se consolidaba la educación agrícola que pasó a poseer 10.000 alumnos, se fomenta el cooperativismo rural, nace la televisión pública. Paraguay, por primera vez en su historia, inauguraba la televisión estatal. Con un espíritu democrático de la sociedad del conocimiento, en diciembre pasado.
El Frente Guasú, organizaciones y movimientos sociales que apoyaban a Lugo, empiezan a poseer densidad política y esto genera una enorme preocupación e inquietud en la partidocracia o casta política, del Paraguay.
A esto se suma, la política proactiva en materia de integración con el Mercosur, Unasur y Celac que había tomado Paraguay, la revitalización del Urupabol -alianza Paraguay, Uruguay y Bolivia- y la participación en el Consejo Suramericano de Defensa.
Cuando se inauguró el Centro Estratégico del Consejo Suramericano de Defensa en Buenos Aires, el que fuera Ministro de Defensa del Paraguay, General de Ejército (Re) Luis Bareiro Spaini, denunció las intromisiones de todo tipo, en la Conferencia como Expositor en representación oficial del Paraguay -mayo de 2011- de la Embajada de los EE.UU. y la insistencia, en activar una Base Militar y de promover “asistencia humanitaria” del Comando Sur. En verdad, esta situación había originado un enfrentamiento entre Bareiro Spaini y la Embajada de los EE.UU., lo que había motivado la renuncia del ministro. Esto, ha sido público y ocurrió en el año 2010.
Siempre se habló de la Base Militar de Mariscal Estigarribia, en verdad un aeropuerto instalado en la época de Stroesnner, pero Lugo no renovó, en el 2009, la “asistencia” humanitaria al Paraguay, que había vencido. Para nosotros, esto es básico, para entender lo que ocurrió, ya que Paraguay y Bolivia, desde siempre por su ubicación geopolítica son el corazón de América del Sur.
Las políticas de Lugo, explicadas muy someramente, en la introducción, hacían peligrar la reconquista del poder en las próximas elecciones presidenciales .La partidocracia, veía amenazado su posibilidad de “retomar” el poder del Estado, ante la solidificación del Frente Guasú, independientemente que Lugo, ya no era candidato. Esto rompía toda la lógica política de la historia del Paraguay, ya que un triunfo del Frente Guasú nuevamente, reflejaría un cambio de raíz estructural en el sistema político y no, un accidente episódico del año 2008, de un triunfo coyuntural de Lugo.
Lo antedicho, se fundamenta, en el sentido que ya en el año 2009, en un cable publicado por Julian Assange, se destaca el plan de la oposición para llevar al presidente paraguayo a juicio político.
Un cable de WikLeaks del año 2009 dice: “Corren rumores de que el líder de UNACE, el general Lino Oviedo, junto al ex Presidente Nicanor Duarte Frutos, buscarían destituir a Fernando Lugo con un juicio dentro del Parlamento”, decía el texto del 28 de marzo de 2009, enviado con carácter secreto, desde la Embajada de USA en Asunción al Departamento de Estado con sede en Washington.
El cable señala que el plan incluía que Federico Franco asuma el cargo de Presidente de la República. Según la publicación, sectores de la oposición de Paraguay, estarían esperando cualquier traspiés del ex Obispo para realizar un juicio político.
Según el cable, Franco asumiría la Presidencia en caso de triunfar el plan de Oviedo y Duarte Frutos, ayudados por la Corte Suprema de Justicia.
Más claro, échale agua. Pero esto, se ve, de alguna manera confirmado, con las flamantes declaraciones del Presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados del Paraguay, el oviedista José López Chávez, quién reconoció haber negociado con generales de Estados Unidos, llegados a Asunción tras la destitución de Fernando Lugo, la instalación de una base militar de este país cerca de la frontera con Bolivia, país al que acusó de una “carrera armamentista”. Esto ha salido a luz en periódicos del Paraguay, como el diario ABC.
López Chavez, uno de los más firmes impulsores de la destitución de Lugo, sostuvo que las conversaciones con los militares no definieron el tema, pero se halla disposición de la consideración del Pentágono.
El titular de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados de Paraguay COMENTÓ QUE EL EVENTUAL ACUERDO CON WAHINGTON incluiría, además, ayuda humanitaria de un contingente estadounidense a la población local. Estimó López Chávez, que en 15 días o un mes, se tendría novedades.
Por eso, afirmamos desde un principio que el Golpe Congresista del Paraguay, constituye un punto de inflexión en la Segunda Independencia.
N. de la R.
 El doctor Miguel Ángel Barrios, autor de este trabajo, es Profesor del Instituto de Altos Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa del Paraguay designado por el Consejo de Defensa Nacional presidido por Fernando Lugo.
Fuente: http://espacioseuropeos.com/?p=39724

Paraguay, democracia falsificada



Paraguay, democracia falsificada

Alainet

¿Usted compraría güisqui o un bolso Louis Vuitton contrabandeados del Paraguay? Seguro que desconfiaría de su calidad. Pues eso vale también para la “nueva democracia” impuesta por el golpe que derribó al presidente Fernando Lugo.

El país fue gobernado durante 61 años por el Partido Colorado, al que pertenecía el general Stroessner, y al que está afiliado también el actual presidente golpista, Federico Franco. Después de 35 años bajo la dictadura de Stroessner el pueblo paraguayo eligió a Lugo presidente en abril del 2008. Estaba yo en Asunción y lo acompañé a votar. Había esperanza de que el país, rescatado para la democracia, habría de reducir la desigualdad social.

El nuevo gobierno se volvió vulnerable al no cumplir importantes promesas de campaña, como la reforma agraria, y distanciarse de los movimientos sociales. El 20 % de los propietarios rurales del país son dueños del 80 % de las tierras. Hay que incluir en la cuota a los “brasilguayos”, terratenientes que expulsaron a pequeños agricultores de sus tierras para expandir allí sus latifundios.

Falló después al aprobar la ley antiterrorista y la militarización del norte del país, desarticulando los liderazgos de campesinos y criminalizando a los movimientos sociales. Tampoco supo depurar el aparato policial, herencia maldita de Stroessner.

En juicio sumario, el 22 de junio el Congreso destituyó a Lugo, sin permitirle un amplio derecho de defensa. Es el llamado “golpe constitucional”, adoptado por los EE.UU. en Honduras, y ahora en el Paraguay. A la Casa Blanca le preocupa el progresivo número de países latinoamericanos gobernados por líderes identificados con los anhelos populares e incómodos para los intereses de la oligarquía.

Al contrario de Zelaya en Honduras, Lugo ni siquiera pensó, al ser apartado, en convocar a los movimientos sociales para presentar resistencia, aunque contase con la solidaridad unánime de los gobiernos de la UNASUL.

Es el segundo sacerdote católico elegido presidente de un país en el continente americano. El primero fue Jean-Bertrand Aristide, que gobernó Haití en 1991, de 1994 a 1996, y del 2000 al 2004. Ambos decepcionaron a sus bases de apoyo. No supieron llevar a la práctica el discurso de la “opción por los pobres”. Dubitativos delante de las élites, a las que hicieron importantes concesiones, no confiaron en las organizaciones populares.

Los obispos paraguayos apoyaron la destitución de Lugo. Y el Vaticano los respaldó. Lo cual no sorprende a quien conoce la historia de la Iglesia Católica del Paraguay y su complicidad con la dictadura de Stroessner, cuando los campesinos eran masacrados y los opositores políticos torturados, exiliados y asesinados.

La lógica institucional de la Iglesia Católica juzga como positivo a un gobierno que la favorezca, y no que favorezca al pueblo. Exactamente lo contrario de lo que enseña el Evangelio, para el cual el derecho de los pobres es el criterio prioritario al evaluar cualquier ejercicio de poder.

La caída de Zelaya y de Lugo demuestra que la política intervencionista de los EE.UU. continúa. Ahora con una nueva modalidad: valiéndose de artimañas legales para promover juicios sumarios. Aunque la última tentativa de golpe, en el 2002, al presidente Chaves, de Venezuela, no dio resultado. Al contrario, toda la América Latina reaccionó en defensa de la legalidad y la democracia.

De todo esto les queda una importante lección a los gobiernos progresistas de Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, y a los vacilantes como El Salvador y Perú. Elección no es revolución. Cambian los dirigentes pero no la naturaleza del poder ni el carácter del Estado. Ni suprime la lucha de clases. Por tanto hay que asegurar la gobernabilidad en el torbellino de esa paradoja. ¿Cómo hacerlo?

Hay dos caminos: a través de alianzas y concesiones a las fuerzas oligárquicas o mediante la movilización de los movimientos sociales y la implantación de políticas que se traduzcan en cambios estructurales.

La primera opción es más seductora para el elegido, aunque más fácil de quedar vulnerable a la “mosca azul” y acabar cooptado por las mismas fuerzas políticas y económicas anteriormente identificadas como enemigas. La segunda vía es más estrecha y ardua, pero presenta la ventaja de democratizar el poder y convertir a los movimientos sociales en sujetos políticos.

La primavera democrática en que vive América Latina puede transformarse dentro de poco en un largo invierno, en caso de que los gobiernos progresistas y sus instituciones como UNASUL, MERCOSUL y ALBA no se convenzan de que fuera del pueblo movilizado y organizado no hay salvación. (Traducción de J.L.Burguet)

Frei Betto es escritor, autor de “La mosca azul. Reflexión sobre el poder”, entre otros libros.

www.freibetto.org
twitter:@freibetto

Fuente: http://alainet.org/active/56311


sábado, 7 de julio de 2012

Campaña mediática contra dirigentes de resistencia civil

Paraguay
Campaña mediática contra dirigentes de resistencia civil

Alainet

El partido Tekojoja denuncia que el gobierno de Franco ha puesto en marcha una campaña mediática para desacreditar y desfigurar la imagen de quienes encabezan la resistencia civil al golpe de Estado parlamentario que depuso al presidente Fernando Lugo el pasado 22 de junio.

El gobierno de Franco, difundió este jueves un video en el que aparecen imágenes del senador Sixto Pereira, del partido Tekojoja, junto con el ex dirigente del Partido Patria Libre, Omar Martínez, condenado el miércoles pasado por la justicia ordinaria por el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas. Pereira y Omar Martínez fueron colaboradores del presidente Lugo.

Estas imágenes, según los medios privados que apoyaron el golpe contra Lugo, sería la prueba, de que el ex mandatario y sus aliados tienen vínculos políticos con la guerrilla del EPP.

“Advertimos a la población de esta agenda perversa del golpista Franco. Dejamos sentado que dicho video se sacó de contexto, se manipula y tergiversa y nada tiene que ver con la realidad actual. El compañero Sixto Pereira, contra quien hacen los disparos mediáticos y políticos de mentirosas acusaciones de supuestos vínculos con "secuestradores sin pruebas", posee una larga trayectoria de defensa de los derechos campesinos por vías pacíficas y legales, siendo un abanderado de la causa por la reforma agraria, un nuevo modelo de desarrollo rural, y la resistencia a los transgénicos, a través de métodos democráticos e institucionales, por tanto esto surge por el temor de una minoría oligárquica, mezquina y golpista ante la posibilidad real de victoria de los sectores progresistas y de izquierda en las próximas elecciones del 2.013”, señala un comunicado del partido Tekojoja.

Para la organización partidista el montaje del gobierno no es más que una cortina de humo para tapar la realidad del golpe a la democracia, buscando desviar la atención del hecho principal que es la instalación de un gobierno dictatorial.

Tekojoja aclara también que cuando se produjo la filmación del video, Sixto Pereira, como dirigente social y campesino mantenía reuniones “buscando dar solución y destrabar los distintos problemas campesinos con todos los sectores sociales”, por tanto, cualquier intento de "crear una ficción mediática para vincular (lo) a hechos posteriores violentos que condenamos, es solo parte de la agenda de persecución política e ideológica".

Tekojoja advierte sobre el rebrote de una caza de brujas contra los sectores democráticos y repudia “la metodología del Gobierno de facto de distribuir supuestos video o fotos para acusar a los demócratas sin pruebas que cuestionan su gobierno de dictatorial”.

Otro video difundido el 3 de julio por la Ministra de Defensa, María Liz García, sería la prueba de que el canciller venezolano Nicolás Maduro se habría reunido con altos mandos militares a los que habría “arengado” para que impidan la destitución de Lugo. Sin embargo, el 26 de junio el comandante de la Fuerza Aérea, Miguel Christ, ya desmintió esta versión diciendo: “Nadie me pidió nada durante la crisis”.

Tekojoja denuncia “la férrea censura que rigen en Paraguay” y la complicidad de varios medios con el golpe. “Esto echa por tierra de que en el Paraguay exista una real libertad de prensa y expresión, ya que solo se informa lo que hace y dice el Gobierno dictatorial de Franco. Varios medios conservadores cerraron filas con el golpe y también ponen en marcha un golpe mediático, censurando la noticia y tergiversando la información queriendo mostrar la falsa realidad de que en el país no pasó nada. En los medios prevalece un coro golpista de derecha, que viola la libertad de expresión de la ciudadanía paraguaya, desnaturaliza y prostituye los fines de la libertad de prensa”, agrega.

Tekojoja señala, por último, que “estudiará medidas políticas y legales contra el gobierno de facto y ciertos medios de incomunicación social, que realizan irresponsables calumnias contra dirigentes políticos de la resistencia civil”.

Fuente: http://alainet.org/active/56268

viernes, 6 de julio de 2012

EL golpe de las trasnacionales



El golpe de las trasnacionales
Gabriel Impaglione

Detrás de tantos eufemismos sigue siendo un “golpe de Estado” el que costó la interrupción de la presidencia de Fernando Lugo en Paraguay, que asumió, después de 60 años de gobierno del conservador partido colorado, con una coalición de centroizquierda.
La casta conservadora pro-imperialista a fuerza de dar amparo a sus privilegios y consolidar la rapiña bajo la impunidad por ellos instaurada para ellos, no duda en mutar su juego de perversiones en “democracia” hacia nuevas formas golpistas y, aunque el sentido final sea el mismo y el resultado buscado también, el declamado juicio político clavado en supuestas bases constitucionales no es otra cosa que una farsa legaloide que bajo cualquier denominación equivale a “golpe de Estado”. Y esa violencia ha impactado (otra vez más) sobre la castigada nación guaraní.
No vale la pena repetir los justificativos que la casta esgrimió para alzar la mano en el Parlamento. Vano palabrerío.
Todo indica que se trató de un paciente programa golpista que se habría iniciado desde la primera hora de gobierno de Lugo, impulsado por las trasnacionales y sus bases de apoyo (la burguesía y sus instituciones).
Escenario Esta película (ya vista en Latinoamérica hasta el cansancio) tuvo su cuota de acción.
Diversas fuentes afirman que los enfrentamientos por la tierra en Curuguaty (departamento de Canindeyú, vecino a Brasil) donde perdieron la vida 17 personas (entre policías y campesinos) habría sido un montaje cuidadosamente diseñado para que sirviera de prueba final contra el gobierno de Lugo. Indican que el asesinato de los policías fue realizado con armas de gran precisión y poder de fuego en manos de profesionales francotiradores. Detalle que hace dudar de las versiones “oficiales” y que agrega la figura de “especialistas” estratégicamente ubicados en el lugar de los hechos. Ese desalojo de campesinos que pedían por sus tierras fue ordenado por el Ministro del Interior Carlos Filizzola, quien por los asesinatos fue cesado en sus funciones (no juzgado) y regresó impunemente al Parlamento. Su mano fue una de las que se alzó para destituir a Lugo.
No es la primera vez que se utilizan situaciones como la anterior para empujar golpes, políticas represivas y leyes especiales. Nuestros pueblos han sufrido prácticamente todas las variantes posibles de tiranización.
Pero.....
¿Quiénes dispararon contra esos campesinos y esos policías? ¿Se dispararon entre campesinos y policías? ¿Dispararon las multinacionales? ¿Disparó el Partido Colorado y los Partidos y agrupaciones políticas precipitadas en el recipiente opositor? ¿Dispararon gerentes y asesores de los oligopolios? ¿La usaid? ¿Dispararon los latifundistas? ¿Dispararon los agentes corrosivos de la unidad latinoamericana?...
Coincidencias (casi)
En las elecciones de 1998 triunfó Raúl Cubas con el 56 por ciento de los votos, luego de un período político convulso que continuó a enrarecer el clima del país. En 1999 el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña sacude a la opinión pública y se multiplican las manifestaciones en las calles. En el Congreso se habla de juicio político al presidente. El asesinato de ocho estudiantes que participaban de las manifestaciones a manos de francotiradores desencadenó el juicio parlamentario que destituyó a Cubas.
Cualquier semejanza con los últimos días de Lugo en la Presidencia... ¿es pura coincidencia?
La lucha por la tierra... ...no tuvo su catártica jornada ese día en Curuguaty. Es una lucha tan antigua como justa del campesinado paraguayo. Y ha costado tantos muertos.
Y la burguesía –como es claro de suponer- con la asunción del moderado Lugo comenzó a imaginar un escenario peligroso para sus intereses al son de la palabra terrible: reforma agraria.
Ni qué decir de aquello que veían como amenazas a su avidez las trasnacionales como Monsanto, Cargill y otras extensiones filosas del monstruo unipolar. Cualquier intento por limitar la destrucción de los bosques, la venta de transgénicos y agroquímicos y las pingües ganancias podría justificar cualquier medida para salvaguardar los altos intereses en juego. Aquí el punto.
La integración latinoamericana, los lazos crecientes con los gobiernos que encaran diversas transformaciones sociales en la región, fueron el marco para que cualquier medida gubernamental sobre distribución y protección de la tierra sonara a expropiación. Sea este uno de los asuntos más importantes para entender este presente de Paraguay (y tambien gran parte de la historia del país).
El 85 % de la tierra está en manos del 2% de los propietarios. Estos porcentajes quedaron reflejados en el censo agropecuario 2008.
El largo proceso de acumulación de tierras es tan evidente como de antigua data, y fue favorecido por una interminable sucesión de gobiernos antipopulares, represivos y corruptos. Los intereses económicos en pocas manos han desplazado de las políticas de Gobierno, por décadas, a la justicia social y la dignidad de ese pueblo.
Y no son datos menores que Paraguay sea, hasta hoy, una de las potenciales reservas más grandes de titanio, y níquel, uranio, cromo y cobalto llamen la atención de los “inversionistas internacionales”. Detenta el segundo lugar entre los exportadores mundiales de energía eléctrica, el cuarto puesto entre los productores de soja y el noveno en la exportación de carne.
El crecimiento de las zonas para cultivos y ganadería también estan vinculados a la pérdida del 90 por ciento de los bosques vírgenes de la región oriental, donde la explotación forestal fue despiadada. Bien, este es el centro exacto del punto clave para entender de dónde proviene el golpe de Estado.
Para dar un ejemplo que no necesita de comentarios: los especialistas estimaron que los trabajos de deforestación en los departamentos de Alto Paraguay y Boquerón alcanzaron en 2009 entre 1000 y 1500 hectáreas diarias.
Lugo, advirtiendo ese suicidio ambiental (cuya ejecución está dando grandes resultados económicos a latifundistas / monopolios transnacionales) presentó el proyecto de Ley “Deforestación cero” que pondría punto final al saqueo de la naturaleza. Pero... la Cámara de Diputados de Paraguay lo rechazó.
Desigualdad Paraguay generó la expansión económica más vigorosa de la región. Tomando el dato del primer semestre de 2010 se registra un crecimiento del 14%. Pero la pobreza aplasta al 35,1% de la población, otros datos cifran el 56% bajo la línea de pobreza. La ascendente economía beneficia a una pequeña porción de paraguayos. [
En los latifundios se encontrarán sin dificultades las razones del último golpe de Estado.
Vieja fórmula A pesar de Francis Fukuyama y los adoradores de la “no política”, el mundo acaba de dar otro ejemplo cabal de la gran contradicción que dinamiza las relaciones políticas, económicas y sociales en el mundo contemporáneo: la lucha de clases.
De una parte el crecimiento de las organizaciones campesinas que reivindican su derecho a la tierra y al trabajo, la incipiente militancia política estimulada en el ejemplo de la unidad latinoamericana, la concientización a través de los nuevos medios públicos de información que vienen a romper el monopolio comunicacional ancestral con el que contó la reacción por décadas. La visualización de los derechos ciudadanos, siempre ocultados por el poder en Paraguay, la acción de los organismos de Derechos Humanos que comenzaban a echar luz sobre el pasado cercano, las expectativas del pueblo paraguayo en un cambio de paradigma que se materialize en mejores sociales, como se observa en Venezuela, Argentina y Brasil.
De la otra latifundistas y trasnacionales, abroquelados con los sectores de la producción y la típica burguesía atornillada a sus históricos privilegios, abriendo la puerta del país a los intereses imperialistas. Más la estrategia imperial de frenar y ocupar la región para la reconversión a patio trasero de toda América Latina. Todo un más de lo mismo que se repite hasta lo inimaginable en un país ferozmente comprometido con la dependencia.
A diferencia del último golpe de Estado en latinoamérica (Honduras) y el último intento (Ecuador) la maniobra en Paraguay consolidó otro espacio para las fuerzas antidemocráticas. Muchos observadores políticos afirman que es un tiro por elevación a la Revolución Bolivariana y los organismos de integración como el Mercosur y la Unasur.
Los gobiernos de la región no dudaron en suspender a Paraguay de estos organismos hasta que celebre elecciones libres y democráticas.
El reciente ingreso de Venezuela al Mercosur ( su participación fue rechazada por el legislativo de Asunción sistemáticamente) pone las cosas en su sitio e instala un fuerte problema político en la casta golpista. Una contrajugada que tal vez no se hayan esperado y que fortifica la fraternidad entre los pueblos, incluso el paraguayo, cuyos sectores progresistas más dinámicos trabajan en la consolidación de la resistencia.
Se abren horas oscuras en tierra guaraní. Regresarán las tropas yankis del Comando Sur a re-ocupar territorio paraguayo para luchar contra el terrorismo y los carteles de la droga? Será incluido Paraguay en el TLC? Recibirá Asunción un voluminoso crédito del FMI? Comenzarán a operar bandas paramilitares contra la resistencia popular?
Surja de todo este proceso una fuerza política del Pueblo capaz de retomar el Gobierno de Paraguay y sostenerlo con la suficiente energía para llevar adelante las urgentes y necesarias transformaciones sociales que la historia le negó una vez y otra a este castigado pueblo hermano.
Los ayoreos
Los ayoreos sueñan con sus bosques,
con la Tierra-sin-mal que está escondida
más allá del palmar y el horizonte,
con el collar de pluma de sus ritos,
con los misterios hondos de la noche.
(El hombre blanco ha impuesto
su ley en la comarca;
le desterré a sus dioses,
le arrebaté sus máscaras,
su alba de guacamayos,
sus confines de caza.)
Los ayoreos sueñan con sus bosques,
con la iguana que cruza las picadas
y el caimán que bosteza por los bordes
del gran río, en las siestas amarillas,
cuando el calor arrasa con los montes.
(El blanco le ha robado
el venado y la calma,
las antiguas creencias,
la luz antepasada,
la vincha de fulgores
y la vara de danzas.)
Los ayoreos sueñan con sus bosques,
con el panal de fuego del lucero;
descifran el lenguaje y los colores
de las aves que cruzan el desierto,
de las serpientes en los camalotes.
Mientras el blanco trama su emboscada,
los ayoreos sueñan con sus bosques.
Elvio Romero. Flechas en un arco tendido (1983-1993)
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Golpe de estado en Paraguay revela actualidad de Operación Cóndor



Golpe de estado en Paraguay revela actualidad de Operación Cóndor

Prensa Latina

El abogado y profesor paraguayo Martín Almada afirmó ayer que el reciente golpe de estado que destituyó al presidente constitucional Fernando Lugo revela la actualidad de la Operación Cóndor. Esta nueva Operación Cóndor es más abarcadora que la iniciada en Brasil en 1964, es más suave, global y revestida de una capa pseudodemocrática, por medio de la cooptación de los legisladores, apuntó Almada en el Seminario Internacional Operación Cóndor.
Para Almada, uno de los más importantes activistas de derechos humanos en Paraguay, la Operación Cóndor constituye la mayor acción articulada de terrorismo de estado impuesta al pueblo latinoamericano.
Precisó que bajo la coordinación de Estados Unidos, los aparatos represivos de las dictaduras militares impuestas en países suramericanos garantizaron el exterminio de los miembros de las fuerzas de resistencia a la implantación de un modelo económico favorable a los intereses de las oligarquías nacionales y foráneas.
Por otra parte, en entrevista exclusiva a Carta Mayor, Almada señaló que el golpe de estado en Paraguay fue una trama muy bien montada por la derecha, representada por la oligarquía, los grandes hacendados, los dueños de la tierra, los plantadores de soya transgénica y las multinacionales.
Además, prosiguió, los partidos tradicionales ligados a esa oligarquía.
El descubridor del llamado archivo del terror en Paraguay, que contiene los principales registros conocidos de la Operación Cóndor, subrayó que "el golpe en Paraguay es el Cóndor revelándose. Es la prueba de que el Cóndor se está revelando con otro método. Un Cóndor más moderno, más suave y más parlamentario".
Tras destacar la importancia del Seminario Internacional promovido por varias comisiones de la Cámara de Diputados de Brasil, Almada indicó que ya es posible identificar tres fases de la Operación Cóndor.
La primera, refirió, comenzó en Brasil, en 1964, con el golpe de estado contra el presidente Joao Goulart. Este era un Cóndor bilateral: Brasil-Argentina, Brasil-Paraguay y Brasil-Uruguay.
La segunda arrancó en 1975 y ya era un Cóndor multilateral, con un acuerdo ratificado entre las dictaduras de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, puntualizó.
"Ahora, el Cóndor es global. Después de los eventos del 11 de septiembre de 2001, en Estados Unidos, se reveló que había centros estadounidenses clandestinos de tortura hasta en Europa. Por lo tanto, hay un Cóndor global", aseguró.
Por ello, instó a que tenemos que entender lo que es la Operación Cóndor, cómo funciona, quién la dirige, porque quien dirige el Cóndor es también quien dirige la Organización de las Naciones Unidas, el Pentágono, la mafia de las drogas, afirmó.

jueves, 5 de julio de 2012

Soberanía golpista

Paraguay
Soberanía golpista
Gustavo Torres Grössling
En primer lugar, resulta imperioso, imprescindible y fundamental aclarar que (y esto antes de que comience el tsunami de manoseos y manipulaciones en torno al significado y sentido de la palabra/acción “soberanía”) existe una sola soberanía. Es decir, no hay una soberanía para los golpistas y otra para la resistencia.
Y esa soberanía se llama pueblo y, si quieren, patria.
Luego, la soberanía ha sido violada sistemáticamente y, desde que somos república, más notoriamente desde que el Paraguay ha sido derrotado militar, política, cultural, y casi moralmente si no fuera por su pueblo, en la guerra grande. Antes fuimos un pueblo que, con sus defectos y virtudes, era soberano, es decir, era patria, es decir, éramos vos, yo, nosotros los que decidíamos su destino y estábamos dispuestos a dar la vida por ella.
Después vino la rifa, la ruleta rusa, la rueda de chicago, el chica-grande, la calesita y el gallito ciego.
La soberanía ha sido violada cuando se “vendieron” más de 5.700.000 has. de tierra, equivalentes al 10 % del territorio de Paraguay a la compañía anglo-argentina Carlos Casado S.A, que desde 1910 hasta 1997, arrasó con todos los árboles de quebracho que existían en el Chaco paraguayo utilizados para la producción de tanino usado en la curtiembre, explotando mano de obra esclava de paraguayos y pueblos originarios en las condiciones más perversas de salud, vivienda y educación. Esta misma transnacional vendió a otra transnacional (Secta Moon) unas 400.000 has. con el casco urbano, la iglesia, calles y viviendas, incluidos sus 6.500 pobladores.
La soberanía ha sido violada cuando bajo el gobierno del Gral. Bernardino Caballero y en el contexto del saqueo de las arcas del estado por parte de la oligarquía criolla, se remataron 2.718.750 has. de tierras a favor de La Industrial Paraguaya S.A. (LIPSA), empresa que cuenta entre sus socios fundadores al propio Gral. Caballero, padre de la patria “agrarista”, y también fue violada cuando se entregaron más de 600.000 has. al Gral. Patricio Escobar como trueque de guerra para intentar sepultar en el olvido aquel verdadero holocausto de la guerra del 70.
La soberanía también ha sido violada cuando, a través del nefasto Tratado de Itaipu firmado en 1973 por el dictador Stroessner, “único líder” de las cúpulas del Partido Colorado y no del pueblo pobre colorado que también sufrió el “mbarete” y las garras del stronismo, se regaló energía a la oligarquía brasileña para que, a sus anchas, pueda disponer de más del 90 % de la energía producida por la central hidroeléctrica e hipotecándola hasta el 2023, año en el que recién se podrá modificar dicho “acuerdo”. Actualmente “vendemos” energía a 51 dólares por MW hora, que en realidad es la suma de 42 dólares (precio del “tratado”) más 9 dólares (adicionales por compensación lograda por gestiones del gobierno del presidente Lugo), sin embargo, este precio está por debajo del precio de mercado y genera una deuda intolerante que viola alevosamente nuestra soberanía nacional.
La soberanía ha sido violada brutalmente entre 1954 y 2003, gobiernos de turno mediante, al adjudicar unas 7.851.295 hectáreas de tierra a testaferros stronistas, empresarios, militares, politiqueros, chupamedias, hurreros y traficantes de todo tipo. Estas tierras, que debían ser destinadas a la reforma agraria fueron robadas de las manos de campesinos sin tierra, quienes deberían haber sido sus verdaderos poseedores y quienes deberían de haberlas trabajado para producir alimentos y bienestar para sí y para sus familias, y fueron adjudicadas violentando las leyes agrarias que la propia oligarquía dictó a través de sus tentáculos parlamentarios, ofreciendo incluso a través de los clasificados de diarios paulistas las mejores tierras del departamento de Alto Parana conocidas por su productividad y fertilidad.
La soberanía ha sido violada sistemáticamente desde el momento mismo en que la multinacional MONSANTO y su séquito de empresas de agronegocios pusieron un pie en este país con sus semillas genéticamente modificadas, sus maquinarias y sus poderosos y mortales venenos, y comenzaron a pulverizar sin piedad con sus Roundup, más conocido como “mata todo”, comunidades campesinas, escuelas, cursos hídricos, fauna, flora y todo lo que encontraba a su paso. Y nuevamente la generosa y patriota oligarquía le entregó todo, tierras, recursos naturales, medios de comunicación, soberanía alimentaria, universidades, ministerios y secretarías, parlamento, ejecutivo y poder judicial, todo, absolutamente todo para que pueda destruir lo más preciado que puede existir en la humanidad que es el alimento y el medio ambiente.
Y para seguir violando soberanía, deporte practicado desde siempre por las clases dominantes de nuestro país sin la más mínima vergüenza, hoy está a la vista de los paladines de la soberanía, quienes ya se están frotando las manos desde el palacio de gobierno, de justicia y el legislativo, una de las entregas más desvergonzadas de la historia con la instalación de la multinacional Rio Tinto – ALCAN, acusada de promover revueltas militares, golpes de estado y de destruir el medio ambiente a escala mundial. Se trata de una minera de origen anglocanadiense que pretende instalar una fundidora de aluminio con una mega inversión de 4 mil millones de dólares, el doble de la deuda externa del Paraguay, lo equivalente a las reservas monetarias internacionales del país y casi un tercio del producto interno bruto!. De lo que estamos hablando no es de una curtiembre que va a contaminar el cauce hídrico de un arroyito pueblerino, estamos hablando de un enclave industrial que va a agredir profundamente al medio ambiente por ser una fundidora de aluminio, altamente contaminante, incluso con consecuencias en el calentamiento de toda la región. El descaro de esta multinacional llega al punto de solicitar una subvención por parte del Estado, cosa que el gobierno de Fernando Lugo estuvo frenando pese a la presión de todos los sectores que hoy brindan por el golpe parlamentario y la unidad de toda la clase dominante. La ANDE debe vender cada Megawatt/hora a 60 dólares, y ellos sin embargo están planteando 33 a 38 dólares! Un robo por parte de una multinacional que no empleará a más de 1.500 personas porque las fundidoras de aluminio son las que menos ocupación crean dado que este tipo de industrias es una de las más automatizadas, porque la vida humana en fábricas de estas características resulta insoportable!. Entonces estamos hablando de un estado dentro de otro estado, y eso ya no es sólo violación de soberanía, eso vulgarmente se denomina invasión!.
Y lo peor de todo, no peor para nosotros, los que decidimos sepultar ad aeternum a la patria oligarca, lo peor de todo, digo, para quienes hoy levantan sin asco la bandera de la soberanía, es que, y esto es lo que les duele, esta soberanía no fue violada por Lugo, el socialismo del siglo XXI, el Frente Guasu, los zurditos, la “izquierda caviar”, los haraganes que cierran rutas y ocupan tierras o los “sin nada” que hoy no pueden discutir sobre soberanía porque la tienen que pelear con el carrito reciclador para llevar algo a la boca de sus hijos; lo que les duele es que ellos, los representantes de la patria oligarca, la patria ganadera, la patria sojera y latifundista, los paladines de la patria contrabandista y mafiosa, los gendarmes de la patria narco, ellos fueron los que, atravesando el corazón mismo del pueblo, se han pasado la vida violando día y noche la soberanía que, pese a ellos, hemos intentado y lo seguiremos intentado construir entre todos los hombres y mujeres dignos de esta patria.
Comenzaré a creer, tímida y dudosamente, claro está, en los “patriotas” que hoy ensucian la palabra soberanía y se llenan la boca de un falso nacionalismo que más bien orilla el fascismo, el día en que devuelvan todo, absolutamente todo lo que se han robado a esta nación heroica y comiencen a recuperar un poco de la dignidad que han perdido exigiendo la restitución de soberanía que ellos han entregado al capital transnacional y a sus lacayos de la mafia local a lo largo y ancho de nuestra historia.
Gustavo Torres Grössling es Lic. en Letras por la Universidad Nacional de Asunción, es especialista en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Federal de Juiz de Fora, Brasil, y diplomado en Protección Social para las Américas por la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Documento revela verdaderas motivaciones del golpe de Estado y convoca a la movilización




Documento revela verdaderas motivaciones del golpe de Estado y convoca a la movilización

Adital

Los verdaderos motivos para la destitución de Fernando Lugo, ex-presidente de Paraguay, van mucho más allá de la muerte de los campesinos y policías en la hacienda de Curuguaty, van más allá de la inseguridad del país y del apoyo de Lugo a la aprobación del Protocolo de Ushuaia. En el documento "Paraguay: Ocupación Corporativa y Tejido de Resistencia de los Pueblos”, la organización ‘Tejido de Comunicación y Relaciones Externas para la Verdad y la Vida (ACIN)' pone en evidencia las verdaderas motivaciones del que fue llamado por Fernando Lugo 'golpe de Estado expreso'.
En el documento se asegura que la destitución fue un golpe minuciosamente planeado y ejecutado por y para el capital transnacional y las elites. En el caso paraguayo, el apoyo vino de las grandes empresas Monsanto, Cargill, Syngenta y Río Tinto, interesadas en blancos como el Chaco paraguayo, región que viene siendo codiciada para fines como la transformación de los bosques en pasto y para la construcción de megaproyectos.
De esta forma, las organizaciones sociales sostienen que "el golpe, constituye una etapa táctica de la imposición del ‘Libre Comercio' como entrega de territorios estratégicos a las transnacionales”. Y creen que, así como ocurrió en Colombia, México, Honduras y Haití, ahora en Paraguay "se mueve una ficha más hacia la ocupación global fascista para la acumulación”.
El interés en la ocupación de territorios paraguayos puede ser comprobado por el establecimiento, por parte del Comando Sur de Estados Unidos, de la base militar Mariscal Estigarribia en área estratégica, siempre con la disculpa de guerra contra el narcotráfico y el terrorismo. Pero en 2009, Fernando Lugo decidió acabar con el convenio que permitía el mantenimiento de la base militar, decisión que, definitivamente, no agradó.
El 22 de junio se ocuparon de Fernando Lugo, ahora, según el documento, el objetivo es la eliminación de procesos y movimientos indígenas y populares, la eliminación de todas las formas de resistencia. La táctica pasa por acciones como desapariciones forzadas, tortura, amenazas, masacres, persecuciones, procesos, criminalización de la protesta social, compra de líderes y cooptación.
Pero a pesar de la represión y persecución, los movimientos populares paraguayos e internacionales aún están de pie y exigen que Fernando Lugo, único presidente de Paraguay, sea restituido en el poder para que pueda dar continuidad a su mandato popular. En consecuencia, el grupo golpista comandado por Federico Franco y al servicio de los ‘aparatos militares y paramilitares de terror en función de intereses corporativos transnacionales', debe ser destituido y procesado.
Las organizaciones indígenas y populares nacionales esperan que los gobiernos del continente también puedan colaborar y rechacen de manera firme el golpe del capital transnacional. Piden a los mandatarios que no se queden sólo en el campo de las palabras, sino que hagan algo en concreto y práctico para mostrar su indignación.
"No son discursos y declaraciones enérgicas lo que exigimos, sino acciones que desafíen a los golpistas, expongan la arquitectura de poder y los intereses corporativos que las dirigen y hagan todo lo que les corresponde para tratarlos como los criminales que son y para restituirle a Paraguay (y a América Latina toda) sus territorios, su soberanía y el proceso hacia la democracia que había logrado conquistar su pueblo”, reivindican, asegurando que el pueblo paraguayo no va a aceptar que el golpe sea encubierto con mentiras y legitimado, como ocurrió en Honduras.
Los próximos pasos son, a partir de ahora, fortalecer el Frente Único para la Defensa de la Democracia (FDD) como instancia articuladora de la resistencia y elaborar de inmediato una agenda o plan estratégico de resistencia popular con objetivos claros que puedan situar la resistencia interna y las acciones de solidaridad y movilización internacionales.
"Nos comprometemos a hacer lo que esté en nuestras manos para alcanzar sus objetivos con toda la creatividad y la ternura de la solidaridad de los pueblos. Ellos tienen la memoria de sus crímenes para aplastarnos, los pueblos tejemos nuestra memoria para resistir y hacer un mundo nuestro, no para la codicia y el despojo sino para la justicia y la libertad en armonía con la Madre Tierra”, termina el documento.
Los/las interesados/as en firmar un compromiso solidario con la causa paraguaya pueden enviar su adhesión al e-mail: pueblosencamino@yahoo.com.
Lea AQUÍ el documento en su totalidad.
Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=68487
Traducción: Daniel Barrantes – barrantes.daniel@gmail.com

miércoles, 4 de julio de 2012

La “guerra de la soya” y la caída de Lugo

   Irónicamente, Paraguay es en un país en el que el 60% de su población vive aún en la pobreza los indicadores macroeconómicos del país están en auge gracias a la soya                                                              
  eremy Hobbs | 3/7/2012                                                                                                                             Fernando Lugo es la última víctima de la “guerra de la soya”. Elegido presidente en 2008 como un “defensor de los pobres”, Lugo fue destituido la semana pasada, sumiendo a uno de los países más pobres de Sudamérica en la incertidumbre. Las promesas de Lugo de acometer la redistribución de la tierra y la reforma agraria fueron populares, pero finalmente se tornaron incumplibles debido a la multitud de intereses en su contra. A principios de mes, 11 campesinos y seis policías murieron en Curuguaty durante la expulsión de agricultores de las tierras que ocuparon de una gran granja utilizada por un gran terrateniente opositor de Lugo. Utilizando esto como pretexto el Senado destituyo a Lugo ocho días más tarde. Pero es el incremento de la plantación de soya (y los océanos de tierra en los que ahora crece en Paraguay) lo que explica la destitución de Lugo, dentro de un contexto histórico de lucha por la tierra entre las poderosas elites terratenientes del país y los campesinos hambrientos y sumidos en la pobreza, por un lado y un mundo que aparentemente no tiene límites en su apetito por la soya para alimentar al ganado y producir agro combustibles, por otra. Paraguay no es el primer país en perder su gobierno debido a disputas sobre la tierra. Tampoco será el último. Después de décadas de amiguismo y corrupción, el 77% de la tierra cultivable está en manos de tan sólo el 2% de la población. A nivel global en la última década, se han cerrado acuerdos por unas 203 millones de hectáreas de tierra, más de seis veces el tamaño de Alemania, a un ritmo y escala que supera la capacidad de respuesta de nuestras estructuras de gobernanza. Las grietas, como en Paraguay, no están nunca lejos de la superficie. Paraguay es hoy el cuarto exportador mundial de soya y su demanda está en aumento, debido principalmente a la las demandas de China y de Europa que la utilizan para alimentar su ganado y para la producción de agro combustibles. El paisaje agrícola del país ha cambiado radicalmente a lomos de un boom sostenido de la demanda de soja. Desde 1996, más de tres millones de acres de selva subtropical han sido destruidos para plantar soya en lugar de alimentos y otros cultivos. Colonos provenientes de Brasil (los brasiguayos) han puesto en marcha grandes plantaciones de soya, provocando permanentes conflictos sobre lo que los locales llaman “robo de tierras”. En los últimos 20 años, cerca de 100 mil pequeños agricultores locales han abandonado sus hogares rurales y migrando a las barriadas de las ciudades, o a otros países o se han quedado sin tierra. El conflicto mortal que desencadenó la destitución de Lugo a principios de mes, no fue aislado ni nuevo y no hay evidencias de que se vaya a enfriar en el corto plazo. Cada año, cerca de 9 mil familias rurales son desplazadas por la producción de soya y un millón de acres de tierra (unas 60 veces el tamaño de Manhattan) se convierten en campos de soya. Irónicamente, en un país en el que el 60% de su población vive aún en la pobreza (de los cuales más de un 11% padecen desnutrición) los indicadores macroeconómicos del país están en auge. El Producto Nacional Bruto creció en un 15% en 2010 gracias a las exportaciones de soya que representaron cerca de 1.600 millones de dólares. El boom de la soya en Paraguay (made en China y Europa y asentado sobre los terrenos de las élites políticas) está controlado en las salas de juntas de los grandes negocios. Un 70% de la soya paraguaya se exporta cada año y, de ella, gigantes multinacionales como Cargill, ADM y Bunge se llevan el 70%. En 2004 Syngenta causó indignación al publicar un anuncio de un mapa que sombreaba una amplia zona de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay bajo el slogan “La República unida de la soya”. Sin embargo, Paraguay no ha sido capaz de dar valor añadido su exportación de soya: En 2010, 5,7 millones toneladas de cosecha fue exportada como simple judía, mientras que tan sólo 1,5 millones de toneladas era producto procesado. Otros actores parecen ganar más de esta República Unida de la Soya que los paraguayos. A Oxfam le preocupa la ley y el orden y el proceso democrático en Paraguay y eso, como siempre, en el caso de conflictos serán los más pobres los que sufran las peores consecuencias. La comunidad internacional debe apoyar a la población de Paraguay para construir un país más justo e inclusivo, que se centre en el desarrollo rural y la producción sostenible de alimentos, y más particularmente en un reparto (o tenencia) más equitativo de la tierra, para que los campesinos más pobres y las comunidades se vean protegidas de las rapaces demandas sobre la tierra. El FMI cree que la economía de Paraguay crecerá el año que viene en torno al 8,5%, una perspectiva fantástica, pero sólo en el caso de que los beneficios de este crecimiento puedan ser justamente compartidos. Más allá de esto, las corporaciones globales y los líderes políticos que han espoleado el boom de la soya en Paraguay necesitan mirar fijamente su sostenibilidad y cuán justo se ha llevado a cabo y retornar beneficios a los paraguayos de a pie. Más de la mitad de la soya que crece en Paraguay se exporta a Argentina, y la mayor parte de ésta se convierte en diesel tanto en Argentina como en Europa para ser usado como combustible de automóviles. En un mundo donde 1.000 millones de personas se va a dormir con hambre cada noche, políticas que convierten tierras fértiles para cultivar comida en campos de combustible son, cuando menos equivocadas y  sólo servirán para incrementar los conflictos sobre los limitados recursos naturales. 
Autor: Director Ejecutivo de Oxfam Internacional.

Bienvenidos a la “dictablanda”


Pepe Escobar
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Comencemos con una bomba. Hace más de 10 días tuvo lugar un nuevo tipo de golpe de Estado en Paraguay contra el presidente elegido Fernando Lugo. Pasó virtualmente desapercibido en los medios corporativos globales.
¿Algo inesperado? No realmente. Un cable de marzo de 2009 de la embajada de EE.UU. en Asunción, revelado por WikiLeaks, [1] ya había detallado cómo los oligarcas paraguayos estaban ocupados preparando un “golpe democrático” en el congreso para deponer a Lugo.
En aquel entonces, la embajada de EE.UU. señaló que las condiciones políticas no eran ideales para un golpe. De importancia crucial entre los conspiradores era el ex presidente Nicanor Duarte (2003 a 2008), severamente criticado por gobierno progresistas suramericanos por haber permitido Fuerzas Especiales de EE.UU. en suelo paraguayo para realizar “cursos educacionales”, “operaciones de mantenimiento de la paz en el interior” y “entrenamiento en contraterrorismo”.
Esa iniciativa de las Fuerzas Especiales de EE.UU. tuvo lugar décadas después que “uno de nuestros hijueputas”, el tristemente célebre dictador Alfredo Stroessner (en el poder desde 1954 hasta 1989) había permitido el establecimiento de una gigantesca pista de aterrizaje semi-clandestina de propiedad estadounidense cerca de la Triple Frontera Argentina-Brasil-Paraguay que posteriormente se convirtió en parte de la guerra contra las drogas, y luego de la guerra contra el terror.
Por lo tanto es fácil deducir cuál fue el primer gobierno en reconocer el viernes pasado a los conspiradores golpistas en Paraguay: EE.UU.
No compartiremos nuestro pastel
Los egipcios progresistas se están dando cuenta de que a veces las nuevas democracias tienen que coexistir durante años, a veces décadas, con la pesadilla de la dictadura. Pasó, por ejemplo en Brasil – que ahora es alabado universalmente como una nueva potencia global. Durante los años ochenta y noventa, tuvo lugar una cierta forma de redemocratización institucional. Pero durante años Brasil no se convirtió realmente en una democracia plena –económica, social y cultural. Tardó largos 17 años –hasta que el presidente Luiz Inacio Lula da Silva llegó al poder por primera vez en 2002– hasta que Brasil partió por el camino de ser menos espantosamente desigual que lo que siempre quisieron sus rapaces clases dominantes.
El mismo proceso histórico tiene lugar actualmente en Egipto y Paraguay. Ambos países sufrieron dictaduras durante décadas. Cuando una dictadura parece estar en sus estertores finales, solo partidos políticos vinculados –o suavemente tolerados– por el antiguo régimen se encuentran en la mejor posición para beneficiarse de la larga, tortuosa, transición hacia la democracia. Esos países se convierten entonces en lo que el politólogo brasileño Emir Sader ha llamado “dictablandas”.
Esto se aplica al Partido Liberal en Paraguay y a la Hermandad Musulmana en Egipto. En la elección presidencial egipcia, un antiguo cómplice de Hosni Mubarak se enfrentó a un cuadro de la Hermandad Musulmana. Queda por ver si el orwelliano SCAF (Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas) en Egipto permitirá que esta nueva “dictablanda” se convierta en una verdadera democracia, en qué medida la Hermandad Musulmana está plenamente comprometida con la noción de democracia.
Paraguay ya está en una etapa más avanzada que Egipto. Sin embargo, cuatro años después de una elección presidencial democrática, el congreso sigue dominado por dos partidos favorables a la dictadura: Liberal y Colorado. Fue pan comido que esa oligarquía bipartidista se confabulara para derribar a Lugo.
Por favor, sírvame un juicio político más bien poco hecho
Lugo fue depuesto por un golpe disfrazado de juicio político, procesado en solo 24 horas. Los practicantes del régimen de cambio en Washington deben haber estado eufóricos; si solo pudiésemos hacer lo mismo en Siria…
Este simulacro tuvo que ser maquinado por lo que es el senado más corrupto en las Américas – y eso es un tremendo eufemismo. A Lugo lo culparon de incompetencia en una historia muy tenebrosa vinculada –inevitablemente– a un tema que es absolutamente crucial en todo el mundo en desarrollo: la reforma agraria.
El 15 de junio, un grupo de policías y comandos que iba a imponer una orden de desalojo en Curuguaty, a 200 kilómetros de Asunción, cerca de la frontera brasileña, fue emboscado por francotiradores infiltrados entre agricultores. La orden provino de un juez que protegía a un acaudalado terrateniente, Blas Riquelme, no por accidente ex presidente del partido Colorado y ex senador.
Mediante chanchullos legales, había tomado posesión de 2.000 hectáreas que pertenecían en realidad al Estado paraguayo. Esas tierras fueron entonces ocupadas por campesinos sin tierras, quienes habían estado solicitando su redistribución al gobierno de Lugo.
El Observatorio de la Escuela de las Américas ya ha documentado cómo enormes porciones de terreno en Paraguay fueron efectivamente robadas a agricultores y “donadas” a militares y compinches de la clase alta durante esas décadas de la dictadura de Stroessner.
El resultado en Curuguaty fue 17 muertos –seis policías y 11 agricultores– y por lo menos 50 heridos. Simplemente no tiene sentido: los miembros de elite de la fuerza de desalojamiento, una unidad dura llamada Grupo de Operaciones Especiales, habían sido entrenados en tácticas de contra-insurrección en Colombia –bajo el gobierno derechista de Uribe– como parte del Plan Colombia fraguado por EE.UU.
El Plan Paraguay, por su parte, era muy simple: criminalización total de toda organización campesina; obligar a los campesinos a dejar el campo en manos de la agroindustria transnacional.
Por lo tanto se trataba, esencialmente, de una trampa. Los rábidos derechistas de Paraguay –unidos estrechamente a Washington, que trataron de impedir, por todos los medios, el acceso de Venezuela al mercado común del Mercosur– solo esperaban la oportunidad para atacar a un régimen que todavía no había afectado sus intereses, pero que había abierto numerosos espacios para la protesta social y la organización popular.
Lugo, un ex obispo elegido en 2008 con gran apoyo rural, podría haber visto lo que se avecinaba, pero no hizo nada por impedirlo. En comparación con su poder para movilizar a la gente en las calles, tenía mínimo apoyo en el Congreso: solo dos senadores. Más de un 40% de los paraguayos vive en el campo, pero cuesta movilizarlos. Y un 30% vive bajo la línea de pobreza.
Los “vencedores” en Paraguay tenían que ser los sospechosos de costumbre: la oligarquía terrateniente – y su campaña concertada para demonizar a los agricultores; intereses multinacionales de la agroindustria como ser Monsanto; y los medios vinculados a Monsanto (como el periódico ABC Color , que acusó a los ministros que no actuaban como secuaces de Monsanto de ser “corruptos”).
Los gigantes de la agroindustria como Monsanto y Cargill prácticamente no pagan impuestos en Paraguay gracias al Congreso controlado por la derecha. Los terratenientes no pagan impuestos. Sobra agregar que Paraguay es uno de los países con más desigualdad del mundo: un 85% de la tierra –unos 30 millones de hectáreas– es controlado por el 2% formado por la aristocracia rural, en gran parte involucrada en la especulación con la tierra.
De ahí sus mansiones al estilo de Miami Vice en el balneario a la moda de Punta del Este en Uruguay o, en realidad, Miami Beach; el dinero, por supuesto, está en las islas Caimán. Paraguay es gobernada de facto por esta crema de un 2% que mezcla la agroindustria con el casino financiero neoliberal.
Y, a propósito, como ha señalado Martín Almada, un conocido activista de los derechos humanos paraguayo y ganador del Premio Nobel de la Paz alternativo, esto también tiene que ver con terratenientes brasileños. El productor más rico de soja en Paraguay es “brasiguayo”, poseedor de la doble nacionalidad, Tranquilo Favero, quien hizo su fortuna bajo Stroessner.
Un trago con cubitos de hielo, por favor
La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) trató lo que sucedió en Paraguay como lo que es: un golpe. Lo mismo ocurrió en el Mercosur. El contraste con la posición de Washington no podía ser más manifiesto. El conspirador golpista Federico Franco es un preferido de la embajada de EE.UU. en Asunción.
Argentina, Uruguay, Venezuela y Ecuador no reconocerán a los golpistas. Venezuela cortó sus ventas de petróleo a Paraguay. La presidenta brasileña Dilma Rousseff ha propuesto la expulsión de Paraguay del Unasur y del Mercosur.
Paraguay ya ha sido suspendido; esto significa que el golpista Federico Franco no pudo asistir a la reunión clave del Mercosur de la semana pasada en Mendoza, Argentina, cuando la presidencia temporaria del Mercosur debería haber sido transferida a Paraguay. La oligarquía paraguaya –por órdenes de Washington– estaba bloqueando el ingreso de Venezuela al Mercosur. Ya no¸ Venezuela se convertirá en miembro pleno a fines de este mes.
Sin embargo, los gobiernos progresistas suramericanos deben tener mucho cuidado. Si Paraguay es expulsado de Unasur y Mercosur, es inevitable que pida ayuda comercial y militar a Washington. Eso podría convertirse en una pesadilla – bases militares de EE.UU. en Paraguay.
Los oligarcas de Paraguay, los medios que controlan, y último pero no menos importante la reaccionaria jerarquía de la iglesia católica, calculan que extenderán su poder cuando tengan lugar las elecciones en abril de 2013.
En realidad Lugo enfrentaba una tarea dificilísima – el intento de guiar un Estado débil, con mínimo ingreso por impuestos (menos de un 12% del PIB), y bajo fuerte presión de poderosos lobbies trasnacionales y elites compradoras. Esto, a propósito, es la realidad estructural de gran parte de Latinoamérica, –y, aproximadamente, se podría agregar, la de Egipto.
A un nivel geopolítico, lo que debería preocupar a progresistas por doquier –de Sur y Norteamérica al mundo árabe– es cómo, desde el golpe de junio de 2009 contra Manuel Zelaya en Honduras, Latinoamérica está siendo convertida en un gigantesco laboratorio de ensayos de todo tipo de mutaciones mediante golpes de Estado “democráticos”.
Paraguay es una de esas mutaciones. Otra fue el golpe fracasado contra Rafael Correa de Ecuador en septiembre de 2010. Todos estos golpes van dirigidos contra gobiernos progresistas que dan prioridad a los progresos sociales.
No es por accidente que Correa, quien fue casi depuesto por un golpe, dijo que si tiene éxito esta vez en Paraguay “abriría un precedente peligroso” en toda la región.
Y en términos de justicia poética, nada supera a Correa –objetivo de un golpe– que actualmente estudia la posibilidad de ofrecer asilo político a Julian Assange, cuyo WikiLeaks reveló, entre otras cosas, cómo la elite paraguaya conspiraba para realizar su propio golpe.
En Egipto, tuvo lugar un golpe militar incluso antes de una elección presidencial. Los egipcios progresistas que realmente dirigieron la Primavera Árabe deben mantenerse alertas en extremo; Paraguay muestra cómo el accidentado camino hacia la democracia puede terminar en una “dictablanda”.
Nota: 1. Vea aquí .
Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge . Su libro más reciente es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: pepeasia@yahoo.com
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Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/NG04Ak05.html

Paraguay, el fin de una esperanza




“Ya no existe el Paraguay, donde nací, como tú”, escribió Carlos Guido y Spano en 1871, cuando el Brasil imperial, la Argentina de Bartolomé Mitre y el gobierno que ellos habían impuesto en el Uruguay acababan de consumar el crimen masivo que se conoce con el nombre de Guerra de la Triple Alianza.
El poeta, sin embargo, había nacido en Buenos Aires. Era hijo de Tomás Guido, compañero de armas, amigo y confidente de José de San Martín desde el inicio de la campaña libertadora. Seguramente el poeta había escuchado que la élite porteña despreciaba en San Martín, que había nacido en Yapeyú, y en cuyas venas tal vez corría sangre guaraní, a un “soldadote paraguayo”, a un “indio misionero”.
Es probable que a esos recuerdos se haya unido el del proyecto de unión americana que habían alentado su padre y San Martín, para que Guido y Spano escribiera el dramático lamento por el pueblo paraguayo. Lo que ha sucedido ahora, en 2012, no es comparable con los efectos de aquella masacre. No obstante, está en el la misma línea.
Después del exterminio de 1865-1870, en el que fueron muertos alrededor de 400.000 paraguayos, en efecto, el país ya no se recuperó. Devastado, malbaratadas sus tierras entre los vencedores y sus poquísimos aliados locales, que alojados en el poder no tendrían reparos en someter a los restos de la población a sangre y fuego, el Paraguay empezó a convivir con una condición que no se extingue: la de ser uno de los países más pobres y desiguales de la América del Sur.
Siguieron dictaduras, represión, y otra guerra, la del Chaco, en la que paraguayos y bolivianos se mataron recíprocamente en defensa de intereses ajenos. Y por fin, la larga dictadura de Alfredo Stroessner, que moldeó al país de tal manera que los intereses que defendía sobrevivieron a su caída.
Cuando en 2008 la candidatura del ex obispo católico Fernando Lugo consiguió reunir detrás de sí la voluntad de los desarrapados del país, en particular de las masas campesinas, y, en el marco de un contexto favorable en la región, dar a luz al primer gobierno democrático en más de un siglo, el pueblo paraguayo vivió la esperanza de un cambio excesivamente demorado.
Es probable que Lugo no tuviera uñas de guitarrero, y es seguro que no pudo, o no supo, o no quiso generar una organización política que convirtiera a su seguidores dispersos en una fuerza capaz de disputar el poder real a sus viejos dueños. Como sea, en los gabinetes de los abogados de los ricos, tal vez en las salas de reunión de alguna embajada, no estaban dispuestos a correr riesgos. Había que terminar con el tímido experimento antes de las nuevas elecciones. No fuera cosa que el viejo Paraguay aniquilado volviera por sus fueros, para tratar de existir.
Por Ulises Muschietti, Buenos Aires, Argentina.
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