miércoles, 4 de julio de 2012

INTERESES LATENTES


INTERESES LATENTES 

¿Acaso Estados Unidos abandonó la idea de instalar una de sus Bases en el Chaco Paraguayo?, no es una idea descabellada pensar en el profundo interés de asentar una base militar en uno de los países con la mayor reserva de agua dulce del planeta, como lo es el Sistema de Acuífero Guaraní que abarca cuatro países del Cono Sur: Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, con una extensión aproximada de 1.200.000 km2. Según informes de organismo como las Naciones Unidas para el año 2020-2030 el 90% de la población no va a tener acceso al agua potable. “Un informe del Pentágono de fines de febrero de 2004, que coincide con el mismo pronóstico de las Naciones Unidas, propone lisa y llanamente al gobierno de Estados Unidos el despliegue de las Fuerzas Armadas por todo el planeta, para tomar el control de estos recursos, especialmente el agua, dondequiera que se encuentre, porque es vital para la supervivencia de Estados Unidos como potencia rectora del mundo”. (Bruzone, s/d, disponible en: http://www.portalplanetasedna.com.ar/guerra_agua.htm)
El agua es un bien vital, liquido necesario para garantizar la vida de la humanidad, pero también los grandes países industriales y las potencias económica saben que del agua depende la producción de gran parte de su riqueza, se calcula que actualmente “tres millones de personas al año mueren de sed o por beber aguas inservibles, sólo una de cada tres personas en el mundo tiene acceso al agua potable, el 97,5% disponible en el planeta es salada, el 2,5% del agua restante es dulce y está en proceso de pérdida, de ese porcentaje el 70 es utilizado para riego agrícola, el 10 sirve a la industria, entretenimientos, usos municipales y domésticos, con el resto se produce electricidad” (fuente: Documental, acuífero guaraní, sed invasión, gota a gota. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?gl=ES&v=dHg6Uqu1DTI)
Paraguay está ubicado en posición estratégica, en medio de los dos países más importantes de la región, quizá los de mayor poder económico y militar; así como son países de referencia para impulsar integraciones regionales que pueden poner en riesgo los intereses imperialistas de Estados Unidos.
Mariscal Estigarribia está a una distancia de 200 kilómetros de la frontera con Bolivia, país que viene desobedeciendo las órdenes de Washington, promueve fuertes críticas a las políticas neo liberales e imperialistas e incluso acusa a ciertos organismos estadounidenses de injerencia y conspiración contra la soberanía y la democracia boliviana. Al respecto llegó a anunciar la expulsión de la USAID del país. Por lo tanto, Bolivia es considerada por el pentágono como uno de los países del “eje del mal” que no responden directamente a sus políticas.
El corazón chaqueño es un lugar privilegiado en cuanto a recursos naturales, no solamente del Paraguay, sino que de la región abarcando el Gran Chaco Americano, la segunda mayor zona boscosa del continente, con aproximadamente 1.000.000 de km2. Comprende parte de los países
de Argentina, Bolivia y Paraguay. Es una zona no solamente rica en biodiversidad sino que posee importantes reservas de petróleo y gas.
Una presencia militar estadounidense en el Chaco paraguayo lo estaría ubicando en una posición estratégica para cumplir con una de las grandes pretensiones geopolíticas: el control de la Amazonía: “La extensión de la llamada "Amazonía mayor" es de ocho millones 187 mil 975 kilómetros cuadrados, mientras que la Cuenca del Amazonas abarca un total de cinco millones 147 mil 970 kilómetros cuadrados. La floresta amazónica, con más de 60 mil especies arbóreas, algunas de las cuales alcanzan alturas que pueden llegar a los 100 metros, es la región del mundo que más oxigeno produce. La Amazonía es la gran región natural que se corresponde físicamente con la mayor cuenca hidrográfica del mundo. La cuenca amazónica ocupa más de la tercera parte de la superficie del sur de nuestro Hemisferio” (González 2011)
Estas serían razones suficientes para que Estados Unidos inviertan todo su potencial para la concreción de una Base Militar, que le facilitaría el trabajo monitoreo y control regional, y en caso de ser necesario el uso de la fuerza incluso.
Inmunidad para Tropas Estadounidense, ejercicios militares es lo que se destaca en el extracto del Diario ABC Color en fecha 12 de enero del 2006:
El embajador estadounidense James C. Cason1 llegó ayer con camisa de ao po´i. En guaraní leyó su discurso y con alguna dificultad dijo que espera profundizar la antigua y buena relación con Paraguay. Lo acompañaron autoridades paraguayas y el portavoz de la Embajada”.
Mientras la asunción del nuevo embajador en reemplazo Jhon Keane, en el país se encontraban alojando tropas militares norteamericanas, con medidas de inmunidad para las mismas.
La Ley Nº 2.594 fue aprobada por el Congreso Paraguayo el 31 de marzo del 2005, con la cual se permitiría que desde el 1 de junio de ese año hasta el 31 de diciembre del 2006 las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos ingresaron al Paraguay realizando una serie de ejercicios y operaciones militares, con una carta de inmunidad que sometía a nuestro país a los mandatos de las fuerzas extranjeras; entre las principales acciones de las fuerzas extranjeras se destacan:
- Visita del Comando Sur al ejecutivo, Ministro de Defensa, y Fuerza Armada del Paraguay entre julio del 2005 y junio del 2006.
1 James Cason, se ganó popularidad por hablar y cantar en guaraní, abandonó el cargo diplomático en el 2008 y se dedico a representar a una de las empresas petroleras para obtener la exploración de hidrocarburos en la zona de Mariscal Estigarribia, Chaco, de una superficie aproximada de 1 millón de hectáreas.
- Ejercicios de Entrenamiento de Aptitud Médica, por sus siglas en ingles: MEDRETE, entre los años 2005 y 2006, a cargo del cuerpo médico militar de Estados Unidos y que atendieron aproximadamente a 175 mil personas en el departamento de Concepción.
- Una variedad de ejercicios conjuntos a cargo de las fuerzas especiales de los Estados Unidos para las Fuerzas Armadas del Paraguay y los ejercicios combinados y competencias de actitudes en el plan antiterrorista a cargo del Comando Sur, donde participaron efectivos militares de 14 países.
- Seminarios estratégicos a cargo de las Fuerzas especiales de Estados Unidos y el Comando Sur.
Si bien no contamos en detalles con los programas de las acciones arriba mencionadas, llama la atención que una parte de la Ley se mencione que ambas partes renuncien recíprocamente a:
“cualquier reclamo que cualquiera de las partes pudiera tener contra la otra por daño personal, lesión o muerte de sus personales civiles o militares, o por el daño, pérdida o destrucción de sus respectivas propiedades, resultantes de las actividades a las que éste acuerdo se aplica”. (Ley 2594/05, inciso E)
Se podría deducir que algunas de las acciones realizadas podrían poner en riesgo la vida tanto de militares como civiles participantes del “acuerdo”.
Desde el Servicio Paz y Justicia sostenemos que el periodo de los años mencionados sirvió para que los Estados Unidos introduzca una importante cuña de su ingeniería militar y social, convirtiendo al destacamento de Mariscal Estigarribia en toda una Base de Operaciones Militares, hecho que generó una importante reacción de varios sectores de la sociedad civil organizada e incluso su repercusión en forma de crítica a nivel internacional, principalmente de países vecinos como Brasil y Argentina2. Sin embargo pese a la finalización del “acuerdo sobre ejercicios e intercambios militares bilaterales”, cinco años después, con un gobierno distinto3 (desde el 2008), nos consta la presencia permanente de militares estadounidense en nuestro país, sin saber exactamente la función que cumplen. En una reciente nota del Diario Última Hora de
2 Soldados Yanquis en Paraguay, bajo la lupa del Brasil, era el titular de una nota del Diario Ultima Hora de fecha 21 de enero del 2006, parte del contenido mencionaba: “Autoridades brasileñas sospechan que bajo el ropaje de acciones sociales y el combate al terrorismo esconde las verdaderas razones que le impulsa a instalarse en Paraguay, una de ellas podría ser controlar el Acuífero Guaraní, sostuvo el diputado federal Claudio Rorato”.
3 Distinto en el sentido de que ya no es el Partido Colorado quien gobierna, sino un gobierno de coalición denominado como progresistas, o sea de composición diferente y diversa.
fecha 22 de enero del 2010, se informaba sobre un accidente provocado por un militar estadounidense4:
Una camioneta de la embajada de EEUU protagoniza un accidente
Una camioneta con chapa diplomática de la embajada de Estados Unidos protagonizó un fuerte choque contra otro vehículo en el barrio Recoleta de Asunción. Una mujer quedó atrapada y luego fue rescatada por los bomberos.
La camioneta Grand Cherokee con matrícula diplomática MOE 300687, al mando de una militar estadounidense de nombre Michelle Artolachipe, se desplazaba por la calle Saraví y al intentar cruzar Pacheco se llevó por delante el automóvil Nissan, tipo Sentra, con tres mujeres a bordo.
Una de las ocupantes del automóvil, identificada como Carolina Beatriz Sánchez, quedó inconsciente por unos minutos y atrapada dentro del vehículo que quedó entre la imponente camioneta y un árbol.
Tras un arduo trabajo de los bomberos voluntarios la mujer fue liberada y trasladada hasta un centro de asistencia. Sus dos amigas resultaron ilesas y la militar sufrió leves heridas en una de sus piernas.
Al lugar llegaron guardias de seguridad privada de la Embajada, que intentaron impedir el trabajo de la prensa.
Además de este hecho que podría constituirse en presencia irregular de soldados norteamericanos en nuestro país, también debemos mencionar el repunte de la política militarista “oficial” de Estados Unidos Paraguay entre los años 2010 y 2011, que se podría ilustrar con algunos ejemplos:
- La visita “sorpresiva” del jefe del Comando Sur Douglas Fraser, en diciembre del 2009, donde mantuvo una reunión con el entonces Ministro de Defensa Paraguayo Bareiro Spaini y recorrió diferentes instalaciones del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.
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- El 3 de mayo del 2010 la Embajadora Estadounidense Liliana Ayalde daba apertura al curso del Programa de Asistencia Antiterrorista (ATA) del Departamento de Estado estadounidense: “Con este curso se busca mejorar las capacidades en seguridad y de respuesta ante amenazas de índole terrorista y/o criminal que puedan estar dirigidas a instituciones de vital importancia para el funcionamiento de una nación” (fuente: http://spanish.paraguay.usembassy.gov/pr_042910.html)
4 Si bien la información fue extraída del portal web del diario ultima hora, días después del suceso ya no fue posible ingresar al sitio que contenía dicha información, pese a reiterados intentos de ingresar virtualmente a la noticia.
- Aprobación de la Ley Antiterrorissta el 23 de junio del 2010, por presión del organismo creado por los Estados Unidos para tal fin GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional).
- Curso de formación por instructores norteamericanos para 22 agentes superiores de la Policía, Unidad Antisecuestro y la FOPE5, en agosto del 2011. (fuente: diario La Nación página digital)
- Equipamiento del Destacamento de Operaciones Tácticas de Hugua Ñandu, Departamento de Concepción, proyecto de equipamiento comunicacional, pista y helipuerto: “Mediante un plan de cooperación con el gobierno de Estados Unidos, el destacamento de élite será equipado con tecnología de punta, anunciaron”. (fuente: diario abc, disponible en: http://www.abc.com.py/nota/destacamento-policial-contra-el-epp-comenzo-a-operar-en-hugua-nandu/)
Queda agregar a estos ejemplos el resurgimiento del proyecto de impulsar formalmente la constitución de una Base Militar Estadounidense en Mariscal Estigarribia, de la mano del Presidente de la Comisión de Defensa y Seguridad de la Cámara de Diputados, López Chávez, del Partido UNACE, que de seguro debe contar con el apoyo de otros importantes sectores.
* Extracto del libro: “PARAGUAY BASE MILITAR ESTADOUNIDENSE, UNA MIRADA A MARISCAL ESTIGARRIBIA CHACO”. Servicio Paz y Justicia Paraguay. Abel Irala, lanzado en diciembre del 2011 en Asunción, Paraguay.
5 Fuerza de Operaciones de la Policía Especializada.

martes, 3 de julio de 2012

Paraguay Arrasado por la Soja. Documental

Extraido del Documental Tierra arrasada – El monocultivo de soja transgénica en sudamérica La soja transgénica ha generado una discusión desde su boom en la década de los 90. Voces a favor y en contra del cultivo de este producto se han elevado en diversos países. El documental “Tierra arrasada” (Brasil/Paraguay 2009) se adscribe a esta última opinión.
Un negocio polémico El director Víctor Burgos Barreiro afirmó a La República que su filme busca aportar información sobre un modelo de producción impuesto por cinco poderosas multinacionales (ADM, Bunge, Cargill, Louis Dreyfus y Monsanto) que trae serias consecuencias para los países donde se aplica. La cinta, que ganó el primer premio en el Festival de Biodiversidad de Roma, se centra en los efectos causados en Brasil y Paraguay, donde el cultivo de soja transgénica lleva más tiempo implantado y presenta sus niveles máximos de desarrollo. En esos países se da una ocupación de territorios a través de la compra, el alquiler o la apropiación violenta, indicó el realizador uruguayo. De esta manera, se expulsa de sus tierras a comunidades campesinas e indígenas. Según informó Burgos Barreiro, esta situación se apoya en la corrupción política y judicial. Por otra parte, el director hizo hincapié en que el monocultivo de soja afecta la autonomía alimentaria de los países, porque desplaza a otros cultivos y tiene como destino la elaboración de biocombustibles o la nutrición de animales. En la actualidad el monocultivo de soja es el más grande del mundo y ocupa unos 43.000.000 de hectáreas de territorios de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. Burgos Barreiro enfatizó que hay un fuerte impacto en los ecosistemas, ya que la plantación de la soja transgénica requiere que la vegetación natural sea quemada o arrasada por tractores con cadenas. Posteriormente, se utilizan herbicidas como el glifosato, que no afecta a las plantas transgénicas. El uso de estos productos ha generado gran polémica en lo que respecta a su nivel de toxicidad para el ser humano. El director destacó que su cortometraje muestra un caso emblemático al respecto: el de Silvino Talavera, un niño paraguayo que vivía en el seno de una familia campesina de Pirapey (a 130 kilómetros de Encarnación), que murió tres días después de que fumigaran la región donde habitaba. Bajo vigilancia Durante el proceso de realización de “Tierra arrasada” Burgos Barreiro y su equipo fueron monitoreados por la Policía. “Una vez fuimos detenidos más de diez veces en un día. Son zonas totalmente militarizadas en las que a cada rato te piden documentos“, recordó. Pero la situación más tensa sucedió cuando el realizador se hallaba haciendo tomas en un predio costero brasileño que había sido deforestado poco antes. “Se hizo la noche y, cuando quisimos salir, estábamos rodeados de camionetas de sojeros. Se dió una persecución por medio del campo y, por suerte, pudimos escapar sin problemas“, contó.

Paraguay, un punto en la ruta del golpismo




Paraguay, un punto en la ruta del golpismo


En la zona más productiva del territorio de Paraguay, el 4.5% de la población posee el 85 por ciento de la tierra. No es extraño, pues, que en el latifundio de Blas Riquelme, un octogenario que fuera presidente del Partido Colorado, senador y figura de primer orden durante la dictadura de Alfredo Stroessner, se generara el golpe de Estado contra Fernando Lugo para convertir en presidente a Federico Franco, aliado de los terratenientes. El Nuncio Apostólico, en nombre de Su Santidad Benedicto XVI, reconoció de inmediato el nuevo gobierno. Hillary Clinton y Barack Obama hablaron de institucionalidad y derechos humanos, dejando a las voces y plumas pagadas en los países pobres la tarea de calificar a Fernando Lugo como desestabilizador y a los legisladores como abanderados del orden y la justicia.
Por lo menos 18 personas acribilladas en el latifundio, y luego un juicio político. La ultraderecha aprovechó una de las debilidades de los sectores progresistas (los cuestionamientos a la conducta personal de Lugo y la falta de una fuerza política que sustentara su gobierno), activó al grupo terrateniente y dio protagonismo a un Congreso decididamente conservador.
Crónica de la simulación y la trapacería, retrato del trabajo sucio.
En instancias como el Mercosur y la Unasur, dos presidentes ultraderechistas, Sebastián Piñera (de Chile) y Juan Manuel Santos (de Colombia) lograron hacer tibias las sanciones a los golpistas.
El presidente Rafael Correa, consideró débil la sanción en Unasur (suspensión) y comparó lo ocurrido en Paraguay con el amotinamiento de policías en Ecuador en septiembre del año 2010.
La sanción es débil, y eso es obvio, pero el hecho de que Rafael Correa lo reconozca evidencia que los presidentes conservadores hicieron su trabajo. Piñera se pronunció en la línea de José Miguel Insulza (y la coincidencia está marcada por el compromiso común, no por el pasaporte chileno) de enviar a Paraguay una misión de la OEA. Juan Manuel Santos, desde Colombia, propone adelantar las elecciones pautadas para abril. Obama y Hillary Clinton comparten estas posiciones. ¿Coincidencia?
Sencillamente, Santos y Piñera buscan el modo de legalizar el golpismo. Y es obvio que tratan de aprovechar la concesión que hicieron gobiernos progresistas del continente cuando reconocieron el gobierno de Porfirio Lobo, en Honduras, surgido del montaje electoral de los golpistas que habían derrocado a Manuel Zelaya.
Retomando la comparación que hizo Correa, hay que decir que el precedente y la preparación de nuevas acciones se conjugan. ¿Quién organiza policías en América Latina para que haya en el recuerdo un septiembre del año 2010 y en el presente los levantamientos en Bolivia? ¿Quién orquesta la campaña contra Hugo Chávez y difunde todo tipo de rumores? ¿Quién financia la campaña contra Cuba?
¿Para qué “afinan” su técnica los golpistas si no preparando acciones contra los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Cuba y otros países de América Latina?
Mark Feierstein (presidente de la USAID para América Latina) ha hecho en Paraguay el papel que hizo Henry Kissinger en Chile hace casi cuatro décadas, Obama sigue escondiendo la mano para no ser etiquetado como un Richard Nixon postmoderno, y el nuncio Eliseo Ariotti, en nombre de Su Santidad, bendice el golpe porque entiende que no tiene que ocultar la vieja alianza con la oligarquía terrateniente insaciable y usurpadora. ¡Asquerosa combinación de simulación y descaro!
La condena, sin vacilación y sin concesiones, ayudaría a desenmascarar a los golpistas y a quienes los sustentan… Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales y otros presidentes progresistas deberán tomar esto muy en cuenta… Por Paraguay, por América…
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

La trama golpista en Paraguay



La trama golpista en Paraguay
Luismi Ugarte
El arraigo sociológico del bipartidismo oligárquico de colorados y liberales es la clave para comprender la facilidad con la que el Congreso ha dado el golpe. Su objetivo, cerrar un proceso de cambio que había abierto espacios de democratización y acumulación de fuerzas populares. La destitución «exprés» del presidente paraguayo, Fernando Lugo, por parte del Congreso el pasado 22 de junio, mostró de manera descarnada la soberbia y la prepotencia de los que nunca dejaron de mandar en el país. Después de más de una veintena de amenazas de juicio político a lo largo de estos cuatro años de mandato, finalmente terminaron consumando el golpe parlamentario.
El golpismo y la prepotencia quedan en evidencia cuando revisamos los «motivos de la destitución» del presidente de Paraguay, Fernando Lugo, ya que una de las cinco razones para defenestrarlo fue haber firmado el Protocolo de Ushuaia en el año 2011, que es un instrumento jurídico del Mercosur a favor de la democracia y contra los golpes de Estado, para evitar golpes como el de Honduras de 2009. Es decir, el Congreso destituye a Lugo, entre otras razones, por firmar protocolos contra los golpes de Estado en la región. La diferencia con Honduras, como muy sarcásticamente confesó el exvicepresidente Federico Franco, hoy presidente de facto, es que «a Zelaya se lo llevaron de su casa, por la noche y en pijama».
¿Cómo es posible que en 24 horas expulsen a un Gobierno electo? En primer lugar, hay que recordar que el Gobierno de Lugo era una anomalía en la estructura del poder realmente existente en Paraguay y por lo tanto un elemento indeseable para los poderes fácticos, a pesar de su perfil moderado. Un Ejecutivo excesivamente heterogéneo (desde la izquierda marxista hasta la derecha liberal) se enfrentaba a una estructura de poder sólida y estable en el tiempo.
El arraigo sociológico del bipartidismo oligárquico de colorados y liberales es uno de los elementos claves para comprender la facilidad con la que el Congreso ha consumado el golpe. Los dos partidos que se han repartido el poder político durante 130 años (1880-2008) continúan siendo los dos partidos mayoritarios, con alrededor del 75% de los congresistas. Si a esto sumamos, los representantes de los otros dos partidos de derecha, UNACE (escisión colorada por la derecha) y Patria Querida (derecha «moderna»), llegamos a un 95%, con lo que la izquierda aparece como un mero accidente porcentual.
Las viejas redes clientelares rurales y urbano-marginales siguen siendo sumamente efectivas a la hora de movilizar electoralmente a las masas, para asegurar la dominación política de los partidos de la oligarquía. Las últimas elecciones departamentales y municipales de 2010 (2 años y medio después de la victoria de Lugo) lo corroboran, ya que el bipartidismo copó 16 de las 17 gobernaciones y más de un 95% de las alcaldías. En este contexto, la victoria de Lugo en abril de 2008, que sin duda era reflejo de un deseo de cambio, choca frontalmente contra una estructura política oligárquica todavía muy enraizada.
Este control absoluto del Poder Legislativo por parte de los grupos de la derecha durante tantos años, ha posibilitado realidades tan inauditas como que todavía no se pague impuesto sobre la renta y que redujeran hace unos años el impuesto empresarial del 30% al 10%. Todo un plantel funcional para los auténticos detentadores del poder, la red empresarial que inspiró, alentó y posteriormente justificó la expulsión de Lugo.
¿Quiénes son? Los diversos grupos de poder económico en Paraguay han jugado un papel central en el golpe y son, en consecuencia, los grandes beneficiados. Por una parte, tenemos a la rancia oligarquía terrateniente, que se enriqueció en gran medida gracias al expolio de tierras que se produjo en la dictadura stronista (Alfredo Stroessner, 1954-1989) y que se articula con el pujante agronegocio de exportación de soja y de carne de vacuno.
En alianza con estos, la presencia del oligopolio transnacional de agrotóxicos y semillas transgénicas es cada vez más fuerte, principalmente de Monsanto y Cargill. Diversos analistas, apuntan a estas dos corporaciones como partes integran- tes de la trama golpista. A su vez, hay que señalar la importancia de los «brasiguayos», más de 350.000 colonizadores de tierras de origen brasileño (más de un 5% de los habitantes de Paraguay) que tienen el control de facto de una parte de las tierras fronterizas con Brasil y que hoy día son nuevos terratenientes con un gran poder de influencia, tanto en Asunción como en Brasilia.
Los gremios empresariales que los defienden, fundamentalmente la retrógrada Asociación Rural del Paraguay (ARP), junto al representante de la proto-burguesía industrial parasitaria del país, la Unión Industrial Paraguaya (UIP), rápidamente emitieron declaraciones favorables a la destitución de Lugo y a la imposición de Franco. Sin ningún tipo de filtro discursivo se jactaron de que el nuevo administrador del Estado, Federico Franco, sería mucho más obediente a los dictados del capital.
A esta maraña de poderes fácticos hay que sumar a los narcotraficantes, a los que el difunto Tomas Palau les otorgaba una relevancia creciente. De hecho, el precandidato más importante del Partido Colorado, Horacio Cartés, está acusado de ser miembro del narco y en estos días ha sido señalado como uno de los principales arquitectos del golpe contra Lugo. El círculo se cierra con los grandes medios de comunicación empresarial, que en la última semana han ejercido de voceros del golpismo. Entre ellos, el director del reaccionario periódico «ABC Color», Aldo Zucolillo, un personaje oscuro que sigue utilizando el clásico discurso anticomunista de hace 50 años, ha jugado un papel central. Su diario ha instigado repetidamente al golpe de Estado durante los cuatro años de mandato de Lugo, con absoluta impunidad, delito que en otros países le hubiera supuesto una visita prolongada a la cárcel.
¿Pará qué? El golpe cumple varios objetivos. Por una parte, deja al Frente Guasu, coalición de partidos de izquierda que acompañaba Lugo, fuera de las fuentes de financiación principal: las arcas del Estado. Hay que tener en cuenta que las presidenciales serán en abril de 2013. Por otra parte, se deshace de un Ejecutivo que aunque era notablemente tibio, no representaba cabalmente sus intereses. Y lo más importante, intenta cerrar por la vía autoritaria un proceso de cambio que trasciende al Gobierno y que había abierto espacios de democratización y acumulación de fuerzas populares, nunca vistos en Paraguay.
Mensaje continental. Los golpistas, premeditadamente o no, han enviado también un mensaje a la región, al incluir la firma del Protocolo de Ushuaia como un motivo para la destitución de Lugo. Se convierte en una provocación a las instituciones de integración como Mercosur y Unasur, que pretendían blindar la región de más golpes, después de lo ocurrido en Honduras.
A pesar de la dureza inicial que manifestaron casi todos los países, según avanzaban los días solo el eje bolivariano se ha mantenido firme, planteando la expulsión e incluso el bloqueo económico si no se reinstauraba el Gobierno democrático. Si no logran consensuar medidas drásticas, la oligarquía paraguaya terminará burlándose de todo el continente y evidenciará la fragilidad de la actual arquitectura de integración latinoamericana.
 Luismi Ugarte es sociólogo

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20120702/349857/es/La-trama-golpista-Paraguay

lunes, 2 de julio de 2012

Destitución de Lugo, maniobra política de Estados Unidos



El día del cese, legisladores negociaban instalar una base militar
Destitución de Lugo, maniobra política de Estados Unidos


Mientras se realizaba el juicio político exprés contra el presidente democráticamente electo de Paraguay, Fernando Lugo, el pasado 22 de junio, considerado ilegal por los países vecinos, diputados paraguayos se reunían con militares de Estados Unidos para negociar la instalación de una base castrense en el Chaco, territorio extenso y despoblado del país sudamericano. El legislador José López Chávez, quien respondía al grupo disidente del Partido Colorado (la Unace) –encabezado por el general golpista Lino Oviedo, con el cual tiene algunas diferencias– y es presidente de la Comisión de Defensa de la cámara baja, expresó su esperanza en que Estados Unidos instale bases militares en el Chaco, según fuentes de ABC Color (www.abccolor.com.py).
De acuerdo con ese medio, el más poderoso complejo mediático de la derecha en Paraguay y clave en la destitución de Lugo, el diputado López Chávez –acusado de conductas mafiosas– confirmó que dialogó con jefes militares estadunidenses sobre la posibilidad de instalar bases, aunque el tema está siendo analizado por el Pentágono
En declaraciones a una radiodifusora paraguaya (789 AM), el legislador argumentó que es necesario instalar dichas bases, ya que, según su apreciación, Bolivia constituye una amenaza para Paraguay, debido a la carrera armamentista que desarrolla. Asimismo alega que su país necesita mejorar su seguridad en las zonas despobladas.
La ayuda humanitaria
El posible acuerdo bilateral llevaría ayuda humanitaria de tropas estadunidenses para la población local. Como se sabe, la acción cívica y la ayuda humanitaria, que ya han realizado tropas de Estados Unidos en Paraguay, a las que se dio inmunidad diplomática en mayo de 2005, es un esquema de contrainsurgencia, espionaje y control poblacional y territorial.
Según las fuentes, esa propuesta tomó estado público el pasado 23 de junio, luego de un encuentro entre referentes de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados con un grupo de generales de Estados Unidos, el cual llegó al país para dialogar sobre eventuales acuerdos de cooperación.
Esta podría ser una de las causas de la rapidez con que se sacó a Lugo del gobierno, por los compromisos con el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión de Naciones Sudamericanas, lo que no habría permitido avanzar en el proceso de bases castrenses.
En 2009 Lugo había rechazado, aunque débilmente, la posibilidad de grandes maniobras del Comando Sur en Paraguay, aduciendo los compromisos con naciones asociadas.
Pero desde mayo de 2005 –antes de la llegada de Lugo al gobierno– se permitió el ingreso de tropas estadunidenses a Paraguay con inmunidad, permiso de libre tránsito y permanencia para sus soldados con vigencia hasta diciembre de 2006, prorrogable automáticamente, como entonces publicó este periódico.
Fue uno de los golpes más fuertes que Washington asestó contra el Mercosur, el cual renunció así a su poder jurisdiccional, ya que las tropas pueden trasegar armamento, equipo y medicamentos y actuar en cualquier lugar del territorio, y sin nuevas autorizaciones en esos momentos entraron un contingente de 400 soldados –el primero– y grupos especiales.
En realidad, este tipo de tropas nunca se fueron de Paraguay. Cuando el dictador Alfredo Stroessner fue derrocado por un golpe entre amigos en febrero de 1989 se mantuvieron en el poder militares que habían participado en su larga dictadura (1954-1989).
Paraguay perdió el derecho de investigar los delitos que pudieran cometer las tropas extranjeras y no podrá demandar a Washington ante la Corte Penal Internacional, violando así su legislación.
En Paraguay, informes detallados de analistas militares advirtieron sobre la poderosa infraestructura de Estados Unidos en un país de importancia geoestratégica, porque limita con Bolivia, Brasil, Argentina y está relativamente cerca de otros donde hay bases castrenses estadunidenses.
Los militares del Comando Sur han marcado el territorio que está sobre el extenso acuífero guaraní, uno de los más grandes de agua potable del mundo, ubicado en la triple frontera que tiene Paraguay con Argentina y Brasil.
Según los informes castrenses, todos los cuarteles paraguayos cercanos a las fronteras están preparados como infraestructura para tropas estadunidenses, las cuales incluso han cavado pozos artesianos para agua potable, supuestamente para campesinos, que en realidad éstos no utilizan.
Así, el cuartel Mariscal Estigarribia, situado a sólo 250 kilómetros de Bolivia, tiene una pista de casi 3 mil 800 metros de largo, en un país que tiene escasas fuerzas aéreas.
Ésta fue construida por tropas estadunidenses, las cuales la modernizaron en años recientes y está diseñada para recibir aviones Galaxy y B-52, así como otras aeronaves portadoras de equipo y armamento de gran escala; también está preparada la pista de la base de Palmerola, en Honduras.
De la misma manera, allí pueden ubicarse miles de soldados si se requiere hacerlo en cualquier momento. Está catalogada como una de las bases con infraestructura más poderosa de Estados Unidos en América Latina.
Sin embargo, es evidente que ante la ofensiva en marcha contra los gobiernos de Sudamérica que posibilitaron un escenario golpista en Bolivia y Paraguay, en junio de este año, así como conatos desestabilizadores en Argentina, se necesita ubicar más tropas en ese lugar estratégico.
La noticia de los acuerdos mencionados entre los diputados ligados con la dictadura pasada y los generales estadunidenses no sorprende en estas circunstancias. Y precisamente en un país donde la lucha por las tierras robadas y mal habidas, como las caracterizó la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia, el conflicto social es cuestión permanente.
Para los campesinos, recuperar sus tierras es cuestión de vida o muerte. Especialmente por los ataques de los llamados brasiguayos y sus grupos de choque, empresarios soyeros de Brasil, pero como sostiene Martín Almada, defensor de los derechos humanos, forman parte de las grandes corporaciones, como Monsanto, que avanzan sobre el continente.
Detrás de la destitución de Lugo hay elementos que deben verse como un ataque estratégico para el proyecto de desestabilización, tendiente a golpear la integración latinoamericana.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/07/01/mundo/025n1mun

Desigualdad social y crisis institucional en Paraguay



Desigualdad social y crisis institucional en Paraguay
Un golpe total
Luis Ortiz Sandoval
Causalidad sin casualidad
Todo proceso social tiene sus causas, aunque generalmente se las escruta cuando los hechos se consuman. Lo que no hay es casualidad. Este es el caso del juicio político que llevó aceleradamente a Fernando Lugo Méndez, Presidente de la República del Paraguay, a su destitución parlamentaria el 22 de junio. Para algunos, se trató de un oscuro plan pensado con antelación y para otros como resultado de su incapacidad en el cargo, costándole una sanción ajustada a la Ley.
El argumento del golpe contra Lugo, por parte de los sectores más conservadores del Paraguay, se basó de inicio a fin en el cumplimiento de una formalidad legal. Aun cuando la sanción constitucional al Presidente no tuvo legitimidad, tuvo curso legal ante un Parlamento aunado en su contra y su debilidad política para sostener una alianza de gobierno extremadamente frágil. En este sentido, el golpe parlamentario del 22 de junio, en Paraguay, fue un golpe total: contó con el apoyo de todo el Congreso traduciendo intereses de clase en una ofensiva política, revirtió un proceso de institucionalización del Estado, que ya funcionaba con reglas de un orden legal obsoleto y, finalmente, asaltó la voluntad popular -expresada en un gobierno legítimo- sin una contestación social multitudinaria.
Apenas dos semanas antes, una manifestación popular desnudaba la débil legitimidad del Parlamento Nacional cuando estuvo a punto de aprobar una ampliación presupuestaria a la Justicia Electoral para proveer fondos a operadores políticos de los partidos representados en el Congreso. Se le sumó otra manifestación del mismo tenor ante el éxito de los legisladores en trabar un proyecto de reforma electoral de amplio alcance democrático. La presión ciudadana en ambos casos, puso en cuestionamiento a los partidos políticos oligárquicos, con excepción de la pequeña coalición que apoya a Lugo y un partido libero-cristiano. Ávidos de una revancha política ante un escenario que favorecía la imagen de Lugo, los partidos tradicionales, el Partido Colorado y el Partido Liberal, buscaban cualquier pretexto para debilitarlo o destituirlo.
Fue así que un enfrentamiento armado en el noreste del país, en un operativo en el que la policía trataba de desalojar campesinos de las tierras de un político fraudulento de la era stronista, desencadena una indignación nacional cuando pierden la vida seis policías y once campesinos sin tierra. La ocasión fue perfecta para sembrar la confusión. El Partido Colorado responsabiliza de los hechos a Lugo y promueve un juicio político en su contra.
Un endeble apoyo
El éxito del oportunismo político colorado, se basó en la exaltación de los ánimos y la confusión resultante de los acontecimientos de Curuguaty. La desigualdad de la tenencia de la tierra, causa de ese conflicto, fue la espada de Damocles para el Presidente quien al no haber emprendido acciones decididas para resolver el problema agrario favoreció la tensión que lo secunda. Por otra parte, ante la desacertada decisión de Lugo de confiar la seguridad interna del país al Partido Colorado, como último respiro de ahogado para evitar el juicio político, lleva al fondo su menosprecio al Partido Liberal, principal aliado político en el Parlamento, valiéndole la ruptura y la vía libre a su destitución.
La ruptura de la alianza entre la coalición “Frente Guasu” (Gran Frente) base política del Presidente Lugo y el Partido Liberal, fue justificada por éste como resultado del menosprecio que caracterizó la actitud del Presidente hacia su aliado, lo que motivó a los liberales a apoyar el juicio político promovido por el Partido Colorado. Los liberales, aprovecharon el contexto de tensión social y política para tomar el control del Poder Ejecutivo, a menos de un año de elecciones generales, con todo el beneficio que la disposición de recursos públicos implica para el gobierno de turno en una campaña electoral.
Explicando el problema como efecto de una actitud caprichosa, la verdadera razón del distanciamiento del Partido Liberal del gobierno fue la oportunidad de acaparar el control administrativo y financiero del Estado para promover intereses sectarios y cambiar la orientación de la política pública del gobierno, de marcado signo redistributivo2.
Echar la culpa a una persona, es ocultar que la investidura presidencial en verdad constituye un mandato social y traduce institucionalmente la voluntad popular. Quedó desde un inicio claro que el Partido Liberal no ganaba sin Lugo así como éste no llegaba a Presidencia sin el Partido Liberal. Lo que quiere decir que la población de afiliación liberal que votó a Fernando Lugo, era en su mayoría de la extracción social a la que Lugo buscó reivindicar (el Partido Liberal es un partido de base rural caudillista) y sobre la base de su trayectoria y experiencia episcopal, lo acreditó como candidato que traduciría aspiraciones en hechos concretos. Ningún candidato liberal lo había logrado antes.
Por su parte, el Partido Colorado, apuntaló el juicio político informado de que Lugo desoyó al Partido Liberal en la crisis, terreno fértil para que éste reaccionara con acompañar la pena política máxima. El Partido Colorado así consumó la ruptura de la alianza entre el sector político del Presidente y el Partido Liberal, principales fuerzas políticas que lo desplazaron del poder después de 61 años. Por otra parte, un sector interno del Partido Colorado, que responde al poderoso empresario Horacio Cartes, presionó para acelerar el juicio político, evitando un pacto entre Fernando Lugo y la Presidenta del Partido, Lilian Samaniego, que en los planes ingenuos del Presidente apuntaba a dividir ese partido, ofreciendo al sector de Samaniego la oportunidad de acceder a la burocracia y acumular económicamente con vistas a las elecciones del 2013.
La débil convocatoria de protesta contra el juicio político en proceso se debió a que las bases sociales del gobierno aún estaban dispersas y no se fortalecieron. Los campesinos se hallaban divididos entre su situación vulnerable y un apoyo frágil a un gobierno que no avanzó en las principales reivindicaciones, a saber la tierra y condiciones de producción. Por su parte, la base política de Lugo, reunida en el Frente Guasú y caracterizada por la fragmentación y la desorientación, no fue capaz de aprovechar la inteligencia de Estado para prever los acontecimientos de Curuguaty. El conocimiento (hasta de Vox Populi) de que los campesinos estaban armados, no llevó al Ministro del Interior Carlos Filizzola a prever las consecuencias de la tensión social y no ponderó su impericia para resolver una situación tan delicada.
A falta de abordaje estratégico y de tacto político, Filizzola confió en el “buen devenir” de los acontecimientos. Sin admitir su incapacidad ante el conflicto, no renunció con suficiente antelación para ceder su cargo al aliado Partido Liberal y mandarlo al frente, para que ante la posibilidad de un desenlace conflictivo, fuera el responsable de las consecuencias. En tal escenario, el Partido Liberal para disimular sus errores, no hubiera apoyado un juicio político y sostendría a Lugo. Pero Filizzola renunció después, forzado por la amenaza del Congreso de promover su destitución y la del Presidente.
Consumada la tragedia, el Presidente con su hipótesis obtusa de dividir al Partido Colorado, cedió el lugar a su más acérrimo adversario y puso la seguridad interna del país en manos del sector político más conservador. Organizaciones de derechos humanos denunciaron días después, en manifestaciones públicas, que el nombramiento del ex–Fiscal General del Estado –reconocido conculcador de derechos y de garantías a los movimientos sociales– era un desacierto político que implicaba un retroceso institucional.
Una cosa es la inexperiencia y de ello nadie puede declararse culpable. La entrada de la izquierda al gobierno en el 2008, abrió un camino de aciertos y errores sobre los cuales se pudo aprender así como fortalecer un proyecto de cambio. Pero sí es responsabilidad política la falta de análisis sobre las relaciones de fuerza al interior de la alianza de gobierno, en el Congreso y en la sociedad.
La izquierda y sus diferentes exponentes no apostaron por un proyecto político consistente sino que, sobre las apetencias personales, buscó sacar rédito de su presencia en la burocracia. La búsqueda afanosa de acceder a cargos públicos cegó una estrategia política de fortalecimiento de las bases sociales y la construcción de una agenda común para defender las políticas de redistribución e inclusión social para que perduraran en el tiempo.
Con un Partido Liberal conservador en el propio campo, la ingenua y arrogante actitud de desprecio por parte de la izquierda hacia su aliado, le costó su caída del gobierno y el probable debilitamiento de la política social. El acercamiento táctico y la discusión constante, hubieran asegurado tener de su lado al PLRA y blindarse del previsible ataque del Partido Colorado, que ha hostigado al gobierno desde un principio. Suponiendo que con algunas carteras de Estado cedidas a los liberales bastaría para contenerlos en su afán golpista, la izquierda no tomó con seriedad y responsabilidad el proceso que comprometió su permanencia en el poder.
Ante el juicio político, el Presidente no pudo defenderse. O mejor, no le dejaron defenderse. Apenas pudo presentar alegatos contra una acusación sin causas y asumir con dignidad la arbitrariedad de un proceso viciado. En la mañana del juicio sus jueces en el Senado han anunciado de antemano la condena, redactada en el orden del día. Previamente, lo han venido anunciando veinticuatro veces en el transcurso de los cuatro años de su mandato. La Corte Suprema de Justicia, que apenas poco tiempo atrás se salvaba de una remoción que promoviera el Congreso, no fue un árbitro ecuánime ante la acción de inconstitucionalidad planteada por los abogados de Lugo. Dar curso a la misma hubiera significado firmar la apertura de un proceso en su contra y su sucesiva remoción.
El no respeto del debido proceso y de las garantías constitucionales del Presidente depuesto, se avizoró como una estrategia para aislar económica y políticamente al gobierno sucesor de Federico Franco. El Partido Colorado calculó y ejecutó no solamente la ruptura de la alianza formal entre el Partido Liberal y la coalición socialdemócrata, sino también una crisis en las relaciones internacionales para el gobierno de facto. ¿O acaso dejaría la ANR a su centenario rival político todas las condiciones para un buen desempeño gubernamental y que cuente con la aprobación generalizada? Desplazada la socialdemocracia, la puja interna en la oligarquía conservadora tomaría su curso normal.
Causas y efectos de un golpe institucional
La irregularidad
Los sucesos recientes en torno al conflicto agrario, tanto en el caso de las tierras mal habidas de Ñacunday como en las de Curuguaty, desnudan la desidia de los sucesivos gobiernos de la transición democrática para conservar las bases de la estructura agraria basada en la extrema desigualdad de la distribución de la tierra. El otorgamiento del dictador Stroessner de grandes extensiones de tierra a sus leales, durante cuatro décadas, no fue revisado en los años de la transición, manteniendo el problema del carácter espurio de incontables propiedades rurales así como la superposición de títulos falsos como resultado de negocios turbios en el Instituto de Bienestar Rural (IBR), hoy Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT). La situación actual de caos en el registro y catastro de la propiedad rural es su consecuencia más palpable.
Los vicios y delitos relacionados, no solamente con las formas prebendarias de adjudicación de títulos, sino con la complicidad de la justicia y de los adjudicatarios, indican que la estructura agraria adolece de serios cuestionamientos de legalidad. Este vicio de origen se conjugó con la facilidad en la cesión de propiedades a productores extranjeros de soja, sin el respeto de las normativas de prohibición de venta de tierras a colonos extranjeros en la franja de cincuenta kilómetros de la frontera. Asimismo, en los años de la transición se intensificaron la compra y venta de derecheras de las tierras de campesinos pobres, afectados por la degradación de sus suelos, por la contaminación de los cauces hídricos y por la vulnerabilidad de sus hogares ante el uso intensivo de los productores sojeros de agrotóxicos. Hay que sumar el beneficio que recibieron los grupos agro-empresariales en el fácil acceso a las tierras, el apoyo técnico y crediticio así como los incentivos fiscales para la exportación de materias primas sin industrialización.
Los productores sojeros pueden conseguir escrituras públicas de compromisos de transferencia de propiedad o de transferencia de derechos de ocupación de parcelas como si fueran títulos legales. La compra de estas tierras por esos actores viola normativas adicionales como la residencia obligatoria en la finca, la ciudadanía paraguaya y el haber restrictivo de una sola parcela 3 .
Otra forma irregular de la propiedad son las tierras de origen público que fueron transferidas a particulares y cuyas dimensiones son mayores a las permitidas por la Ley. Esto las convierte en tierras mal habidas ya que las adjudicaciones de tierra en el marco de la reforma agraria se realizan a una población beneficiaria, definida exclusivamente como campesinos que no tienen tierra o la tienen en cantidad insuficiente, estableciéndose en la Ley un tamaño máximo de las fincas 4 . La venta a personas no beneficiarias de esa Ley, tanto de fincas no destinadas a la reforma agraria como de fincas de dimensiones mayores a las establecidas, adolece de nulidad. Este es precisamente el caso del inmueble en litigio en las inmediaciones de Curuguaty 5 .
Una última forma viciada de titulación y formalización consiste en la falsificación de títulos, cuando de forma intencionada se produce un título inventado, sin base jurídica. La falsificación de los títulos originales, que en los años de la transición democrática se han agudizado, responde a la generación de derechos espurios para diferentes beneficios 6 .
La desigualdad de la tenencia de la tierra en Paraguay se ampara en un modelo de acumulación basado en la ilegalidad. La modalidad en que grandes grupos de propietarios se enriquecieron durante la dictadura stronista como en los años de la denominada “transición democrática”, conservó exactamente el mismo régimen de propiedad (feudal) que se sucedió a la Guerra de la Triple Alianza.
La concentración
Las características semifeudales de la estructura de la propiedad de la tierra en Paraguay se reflejan en los principales indicadores proveídos por el Censo Agropecuario Nacional del año 2008. Su comparación con la información relevada en el censo previo, del año 1991, nos ayuda a comprender las razones del conflicto social en torno a la tierra.
En el periodo 1991-2008 hubo una disminución de las superficies menores a 100 hectáreas, que es donde se concentra la economía campesina. Al mismo tiempo el número de fincas de entre 100 y menos de 500 has. se incrementaron en una tasa de 34,8% y en una tasa de 56% las fincas de 500 hectáreas y más. De un total de 289.666 fincas, 7.478 fincas, que corresponden a las de 500 has. y más, concentran 27.807.215 hectáreas (2,6% del total de fincas con 85,5% del total de la superficie agrícola del país, o sea 8.438.002 hectáreas más que en 1991), lo que significa que se apropiaron del 96,9% de las nuevas tierras habilitadas (8.709.338 has.).
Respecto de los grupos campesinos, entre 1991 y 2008 se incrementa levemente las fincas de menos de 5 hectáreas, como efecto de la pulverización de minifundios pequeños, disminuyendo también la superficie explotada de los diferentes tipos de fincas ubicados entre 5 a 100 hectáreas. Por su parte, se duplica la dimensión de fincas explotadas entre 100 a 500 hectáreas (soja) y de 500 hectáreas y más (soja y ganadería).
Como ha sido la constante durante la dictadura y durante la transición, la transferencia de tierras favoreció a los latifundistas ganaderos y a los empresarios desfavoreciendo a los campesinos, dificultando insertar a éstos en el mercado nacional aún cuando sea de manera económicamente dependiente. Con este proceso se debilitó el modelo de dominación clientelista y de cooptación política, iniciándose una abierta persecución y expulsión de los productores minifundistas. El régimen “democrático” no se distinguió respecto de la política agraria stronista, ya que no variaron las desigualdades en la estructura agraria ni la exclusión social de los sectores campesinos.
La pronunciada desigualdad entre dos sectores rurales con dos sistemas productivos distintos, contribuyó a sostener en los hechos un modelo económico que favorece a una minoría privilegiada, ante lo cual el Estado ha sido históricamente complaciente, sin capacidad ni voluntad de inclinar la balanza hacia una sociedad más equitativa. Los gobiernos de la transición, incluido el de Fernando Lugo, no hicieron nada por tocar la base jurídico-legal de la estructura agraria. Ante una sociedad paraguaya enormemente benévola con los grupos agro-exportadores, que se benefician de enormes ingresos y de una contribución irrisoria al fisco, el Estado no implementó un sistema impositivo que favoreciera a la mayoría de la población rural el acceso a la propiedad y des-incentive la concentración de la tierra en manos de una minoría terrateniente.
En suma, en un país en que la actividad agropecuaria representa la principal generadora de riqueza, la desigualdad de la distribución de la tierra se constituye en el fundamento de la desigualdad social.
El desgaste
Un punto clave para comprender las condiciones sociales e institucionales de la destitución de Lugo es que su gobierno no emprendió una acción clara y decidida para resolver el problema agrario. En efecto, decidió la intervención de la entidad responsable de la política de tierras, el INDERT, recién en el cuarto año de mandato, ante la presión de un conflicto agrario que se le iba fuera de control y a contramano del apoyo social y político que se hallaba en su nivel más bajo 7 .
La clase terrateniente, beneficiaria de la irregularidad en la tenencia de la tierra y responsable de la anarquía en el ordenamiento jurídico agrario, promovió sistemáticamente el enmascaramiento del orden jurídico imperante y acusó a las investigaciones sobre la legalidad de las propiedades, como violadoras de derechos y carentes de legitimidad. El Poder Judicial, por su parte, desestimó las denuncias y los pedidos de investigación, demarcaciones y restitución de tierras de origen espurio al patrimonio fiscal.
De todos los gobiernos de la transición, el gobierno de Fernando Lugo es el que menos reprimió ocupaciones campesinas y es el periodo durante el cual se registraron menos invasiones de tierra. El acuerdo entre el gobierno y los campesinos, sobre la base de compra de tierras a condición de disminuir amenazas de ocupaciones, fue visto por la oligarquía como una artimaña clientelista y duramente atacado. De cara a cada ocupación, tomada de manera aislada y manipulada tendenciosamente por la prensa 8 , la oligarquía exigió lo que siempre caracterizó a los gobiernos anteriores: la represión y la violencia inmediata. La salida institucional a estos conflictos, que el gobierno de Lugo planteó desde un inicio, buscó establecer garantías a todas las partes involucradas. Pero salidas institucionales sin resolver el problema estructural , lo llevó al atolladero.
La oligarquía, al no apoyar en el Parlamento las leyes de reforma agraria, insistió en culpar a los campesinos por la “afrenta a la propiedad privada” y al gobierno por “agitador social”. A la clase dominante paraguaya, nucleada en los dos partidos tradicionales, no le vino ex nihilo tomar una posición unitaria a los efectos del Juicio político. Ante la amenaza a sus privilegios tradicionales, los partidos presentes en el Parlamento y que pertenecen a la clase propietaria, defendieron sus privilegios como clase y no como partidos.
Con el uso de armas por parte de los campesinos contra la fuerza pública durante el desalojo de “Campos Morombi”, el 15 de junio pasado, se llegó al punto límite de la tolerancia oligárquica a una institucionalidad endeble. El ataque de los labriegos a los efectivos del Estado, detentador del monopolio legítimo de la violencia física, constituyó la principal afrenta a la clase propietaria, que ha obstaculizado todas las reformas posibles para resolver el problema agrario e hizo todo para minar el éxito de un gobierno cuya política de inclusión social fue su emblema. Los hechos de Curuguaty sirvieron de excusa perfecta para volver al estado de cosas previo al 20 de abril de 2008.
Lo que se jugó en el juicio político fue la reversión de un tablero desfavorable para la oligarquía durante el gobierno de Lugo. Atrincherada en el Congreso para la defensa de sus intereses, emprendió el ataque contra el avance de la socialdemocracia en un país en el que la notoria desigualdad lleva a mostrar la intervención del Estado y las políticas redistributivas como una feroz amenaza.
El contexto externo
Una premisa elemental en Derecho Internacional, cualquiera fuera el proceso de integración entre los países, es la existencia de derechos y obligaciones entre los Estados asociados. En los acuerdos internacionales a partir de la segunda mitad de siglo XX, la democracia se volvió objeto clave de compromisos y responsabilidades, ya que permite evitar la violación de derechos universales al interior de los países miembros (v.gr. los Derechos Humanos) así como prevenir el acaparamiento de recursos y oportunidades por élites gobernantes, que por lo común se constituyen de facto e impiden que los beneficios de la integración se distribuyan con los sectores desfavorecidos de la población.
Paraguay como Estado miembro de varios bloques regionales (entre los más importantes el MERCOSUR y el UNASUR) así como signatario de varios Tratados y Acuerdos internacionales, refrendó las cláusulas y protocolos que establecían la obligatoriedad del cumplimiento de estos compromisos y responsabilidades para ser miembro de pleno derecho. Con el juicio político irregular e ilegítimo del Presidente Lugo, se violaron todos los acuerdos en cuestión al constituir una afrenta a los derechos que todo Estado democrático debe garantizar. Una sanción política a Paraguay por haber faltado a sus compromisos y responsabilidades como Estado miembro de los bloques en cuestión, es previsible.
Los países integrantes de MERCOSUR y los países asociados expresaron públicamente su condena a la ruptura del orden democrático ocurrido en Paraguay y suspendieron la participación del nuevo gobierno en la Cumbre de Jefes de Estado de dicho Tratado, que tendrá lugar en Mendoza, Argentina, el viernes 29 de junio 9 . Por su parte, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay llamaron a sus embajadores para una consulta sobre el proceso de Juicio político, mientras que Argentina, Ecuador y Venezuela ordenaron el retiro de sus representantes diplomáticos.
No es en vano que los países de la región desconfíen sobre el cambio de gobierno en Paraguay, ya que el mismo Congreso en este país, que vetó la entrada de Venezuela al MERCOSUR así como la ampliación del marco de integración regional, es el que impulsó el juicio contra Lugo. Ante este escenario, el presidente de facto, Federico Franco, se verá obligado a rever su postura y acordar la normalización de las relaciones diplomáticas así como el proceso de integración regional, admitiendo el ingreso de Venezuela al bloque regional.
La difícil situación de Paraguay, en este contexto, en que los países de MERCOSUR y UNASUR condicionan la continuidad de Paraguay con el resarcimiento de la situación generada en el golpe institucional, evidencia que la integración requiere condiciones ratificadas por los Estados parte y que, si bien no justifican afrentas contra la soberanía nacional, su incumplimiento es pasible de sanciones en el relacionamiento externo.
En este sentido, el panorama que se le presenta al gobierno de Federico Franco en el contexto externo es crítico. Todo indica que es un resultado más de la jugada calculada por el Partido Colorado para desgastar a su tradicional adversario político en su corto gobierno. Los colorados, en efecto, se beneficiaron históricamente del aislamiento del país y capitalizará esta coyuntura en las relaciones externas, como un rédito político ante al 2013.
Las paradojas del “juego” democrático
Si el régimen democrático establece la relación entre los ciudadanos y el Estado en un sistema representativo de gobierno, la delegación del poder de las mayorías en sus representantes tiene la finalidad de que velen por sus intereses y que aseguren su bienestar.
El dato de que Paraguay es el país con más desigualdades de América latina interpela la forma democrática del gobierno de esa República. A veintitrés años de iniciado el proceso democrático, cuesta comprender porqué la población paraguaya participa de un régimen político que la sume en la pobreza. O la mayoría de los ciudadanos deciden democráticamente de permanecer en la exclusión, o sea, ejercen hacia sí mismos una especie de masoquismo político votando para desfavorecerse, o bien, la democracia es meramente una fachada.
En esta disyuntiva, la ruptura del proceso social bajo el gobierno de Lugo, es la muestra de que la naturaleza de la democracia paraguaya es una institucionalidad formal adecuada a una sociedad desigual. Esa institucionalidad, plasmada en la Constitución de 1992, refrendó la persistencia del autoritarismo en el Estado, con la consecuente arbitrariedad, discrecionalidad, verticalismo, clientelismo y patrimonialismo, propios de la era de Alfredo Stroessner. Las enormes necesidades sociales insatisfechas durante más de dos décadas de “democracia” son el terreno fértil para su continuidad.
Así, un obstáculo para la democracia en Paraguay es la desigualdad. Los acontecimientos de Curuguaty evidenciaron hasta qué punto ésta desgastó el frágil orden institucional. El conflicto resultante de las acciones contenciosas campesinas ante una situación insostenible de pobreza y de ilegalidad en la tenencia de la tierra, constituye un punto de inflexión y de regresión en el intento por institucionalizar las relaciones políticas en Paraguay.
Tras el velo de un “orden legal” en la destitución del Presidente Lugo, se esconde la rearticulación de un proyecto político conservador y el retorno de sus paladines al frente del Estado, quienes buscarán mantener una institucionalidad que atenúe el conflicto social sin atacar sus causas. Con el juicio político se reafirmó la arbitrariedad como principio rector de las instituciones republicanas, donde las reglas de juego en abstracto ocultan la persistencia de la discrecionalidad y la prevalencia de la fuerza sobre la razón.
La fragilidad de esas instituciones evidencia que las reglas de juego no bastan para garantizar relaciones políticas justas y equitativas. Ningún juego se desenvuelve solamente sobre la base de las reglas. Se requieren además jugadores en condiciones igualitarias para jugar y árbitros ecuánimes e imparciales. Y, sin duda, la posibilidad de impugnar un resultado fraguado es uno de los principios esenciales de ese juego que llamamos democracia.
Notas:
2 Mientras el Presidente enfatizó, desde el inicio de su gobierno el fortalecimiento de planes sociales orientados a la inclusión social, con aciertos y desaciertos, el PLRA apostó por mantener las relaciones asimétricas de mercado favoreciendo, sobre esa base, la inversión privada, de carácter nacional (agropecuario y comercial) o transnacional. Un proyecto por el que apostó incansablemente y que ahora podrá impulsar es la instalación de la empresa multinacional “Río Tinto”, a la que ya se facilitaron fondos para estudios de factibilidad (!) y a la que se propone el otorgamiento de subsidios en energía por parte del Estado.
3 Fogel, Ramón; “Concentración de tierras: Títulos con vicios legales y el Estado ausente”, Revista Acción, Nº 323, Abril de 2012, Pág. 5.
4 Ibidem , Pag. 6.
5 El INDERT inició una mensura judicial para determinar los límites y superficie exacta del inmueble mal habido del empresario Blas N. Riquelme -reconocido político stronista- denominado “Campos Morombi” para recuperarlo porque era de patrimonio fiscal. El empresario emprendió una demanda judicial solicitando la usucapión de dichas tierras, alegando que la utilizaba ininterrumpidamente desde hace más de dos décadas. El juzgado, sin pedir informes a las entidades competentes sobre la situación legal del inmueble y sobre sus registros públicos, sentencia de forma sospechosamente expeditiva a favor de Riquelme. Una asociación de campesinos, informados sobre esta situación, decide ocupar las tierras, ante lo cual la fiscalía y el juzgado locales, de manera irregular e ilegítima, promueven el desalojo, ejecutado el 15 de junio y tras lo cual se suceden el trágico enfrentamiento entre policías y campesinos.
6 La enorme dimensión de las tierras mal habidas hace difícil el proceso de recuperación para el Estado puesto que los empresarios rurales, detentándolas de forma irregular, traban las mensuras judiciales y arguyen que con ellas se busca desestabilizar el orden social.
7 El dictamen del interventor sobre la situación del sistema de propiedad agrícola y de los registros de la tierra, no iba a tener incidencia en el saneamiento y regularización de la tenencia en el corto plazo, como ya lo mostró la lentitud y falta de voluntad del gobierno en los años que precedieron. Pero sí podía sentar las bases para una revisión de la estructura agraria siempre y cuando contara con el suficiente apoyo social y político.
8 Ortiz, Arístides; “Discurso mediático y justificación de la desigualdad social”, Revista Acción, Nº 323, Abril de 2012, Pág. 19-21.
9 En el caso del MERCOSUR, es cierto que dicho marco de integración sirvió sobre todo a los intereses de las dos grandes potencias regionales, Brasil y Argentina. La crisis en torno a la destitución del Presidente Lugo es utilizada por ésta última para disimular los obstáculos que sistemáticamente fue poniendo a Paraguay desde el inicio de la unión aduanera, en especial con las trabajas para el ingreso de productos manufacturados paraguayos al país vecino en el primer semestre de 2012. Ante este hecho, Uruguay y Paraguay han iniciado un proceso de integración complementaria con Bolivia, el acuerdo URUPABOL, para fortalecer las economías de estos países ante sus poderosos vecinos.
Luis Ortiz Sandoval es sociólogo
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

“Las presidenciales las ganaría el Partido Colorado”

Autora de "Paraguay en su laberinto", Mariana Fassi analiza el escenario abierto tras la caída de Lugo
“Las presidenciales las ganaría el Partido Colorado”
Cecilia Escudero
Revista Debate
Isla sin mar. Ésa fue la célebre metáfora que utilizó el escritor paraguayo Juan Bautista Rivarola Matto para referirse a su país. La politóloga Mariana Fassi afirma, en su libro Paraguay en su laberinto, que la frase se explica “por la falta de acceso directo al mar, pero también por el aislamiento, resultado visible de una larga historia de violencia y pobreza”. En esta entrevista, la especialista analiza el singular momento que vive el país vecino luego de la destitución del ex presidente Fernando Lugo.  
En vistas de las elecciones presidenciales de 2013, el histórico Partido Colorado, que presidió el ex dictador Alfredo Stroessner, ¿tiene, ahora, el camino totalmente allanado?En primer lugar, hace falta una caracterización del gobierno de Lugo. Hay que decir que fue un mérito que éste se haya mantenido en el cargo durante estos años, cuando a poco de asumir encontró la oposición de su principal aliado, el Partido Liberal Radical Auténtico, cuyo líder es hoy el actual presidente, Federico Franco. Esto, en un contexto de frecuentes pedidos de renuncia y de juicio político. El gobierno de Lugo no cayó antes por las diferencias que sostenían sus principales enemigos políticos, los liberales y el Partido Colorado (PC), además de las divisiones internas que tenían y tienen cada uno por separado.

¿Entonces?

Lugo pudo sobrevivir hasta que evidentemente sus opositores se pusieron de acuerdo para derrocarlo. Ahora bien, si el escenario se mantiene tal cual está, todo hace suponer que las presidenciales las ganaría el Partido Colorado, aunque, por supuesto, el reacomodamiento de las fuerzas políticas se verá con el tiempo. Pero así se especula porque como la coalición que llevó a Lugo a la presidencia, la Alianza Patriótica para el Cambio, se acaba de fracturar entonces no habría en la próxima contienda un candidato único que compita contra los colorados, que gobernaron el país durante 61 años hasta 2008. Por el contrario, podría esperarse un candidato liberal y también alguien que represente a la centroizquierda.

¿Es posible que las fuerzas progresistas se aglutinen nuevamente sin la figura de Lugo?


Los movimientos de campesinos, los sindicatos, los estudiantes, probablemente hagan alguna especie de coalición porque están organizados políticamente, pero son marginales en términos electorales. En 2008, necesitaron de una figura carismática como él, quien lograba aglutinar a otros sectores, como algunos urbanos que encontraban en él un líder que pelearía contra la corrupción. Además, la coalición de 2008 contó con los votos de los liberales. Lugo desilusionó a la base social que lo apoyó, gracias a la cual también pudo mantenerse en el poder. Sí implantó algunos planes sociales, impulsó la salud gratuita, construyó escuelas, políticas que antes no existían en Paraguay. Sin embargo, todo el tiempo hizo concesiones a los grupos de poder, para poder sobrevivir, en una estrategia que no le dio resultados.

El tema clave en Paraguay es la distribución de la tierra (el reparto más injusto de América Latina). Franco dijo que el asunto tendrá una solución “inmediata”. ¿Qué puede significar?


La única solución inmediata es la represión. Va a ser muy difícil que Franco aquiete las aguas porque los campesinos van a seguir manteniendo su reclamo histórico y legítimo, que es poder trabajar la tierra. El modelo agroindustrial de la soja transgénica imperante en Paraguay precisa que el modelo que se le contrapone, es decir, el de los campesinos que viven de la producción de sus propios alimentos y cría de ganado, sea eliminado por incompatible. Muchas veces los campesinos o bien resisten el avance territorial y el constante despojo al que son sometidos o bien emigran a las ciudades para vivir en pésimas condiciones.

¿La posibilidad de un cambio se aleja con la salida de Lugo?


Totalmente. El ex presidente trató de manera muy tibia de impulsar una reforma agraria. Intentó la confección de un catastro sobre las llamadas “tierras mal habidas”, antiguamente tierras fiscales, gran parte de las cuales Stroessner regaló como quiso. De ahí el modelo latifundista. Por otro lado, están los brasiguayos, los grupos de brasileños que viven en el Paraguay haciendo sus negocios, pero que tampoco pueden justificar el origen de sus tierras.

Se interpretó que las transnacionales de la agroindustria estuvieron detrás del golpe.


Lugo no estaba afectando de manera significativa el modelo. Más que nada, él representaba la posibilidad de una democratización. Sin embargo, esos intereses se sienten más cómodos con un gobierno que les garantice la represión.

Fuente: http://www.revistadebate.com.ar//2012/06/29/5589.php